¿Teorías de la conspiración o la verdad oculta tras la apariencia de realidad?
¿Teorías de la conspiración o la verdad oculta tras la apariencia de realidad?
Traducción al español del artículo de Lain Davis publicado en su web.
Existen ciertos supuestos que se aplican a cualquiera etiquetado como “teórico de la conspiración”—y todos ellos son falacias. De hecho, el término “teoría de la conspiración” no es más que una construcción propagandística diseñada para silenciar el debate y censurar la opinión sobre una serie de temas. Más concretamente, se utiliza como un término peyorativo para marginar y desacreditar a quienquiera que cuestione las proclamaciones y edictos del Estado y el sistema —es decir, las entidades públicas y privadas que controlan el Estado y que se benefician del Estado.
Aquellos de nosotros que tenemos críticas legítimas al gobierno y a sus instituciones y representantes, y que por lo tanto somos etiquetados como “teóricos de la conspiración”, nos enfrentamos a un dilema. Podemos aceptar el término e intentar redefinirlo o podemos rechazarlo por completo. En cualquier caso, es evidente que las personas que instrumentalizan la etiqueta de “teoría de la conspiración” seguirán utilizándola mientras les sirva a sus fines propagandísticos.
Uno de los aspectos más insidiosos de la fabricación de la “teoría de la conspiración” es que las falsedades asociadas al término se han sembrado con éxito en la conciencia del público. A menudo, a los propagandistas no les hace falta más que pegar esta etiqueta a la opinión objetivo y el público descartará inmediatamente ese punto de vista como una “teoría de la conspiración de locos”. Lamentablemente, esta reacción automática suele producirse sin ninguna consideración o incluso familiaridad con las pruebas presentadas por ese supuesto “teórico de la conspiración de locos”.
Esta fue la razón por la que se creó la etiqueta de “teórico de la conspiración”. El Estado y sus propagandistas no quieren que el público siquiera tenga conocimiento de pruebas incómodas, y mucho menos que las examine. Las pruebas incómodas se entierran bajo la etiqueta de “teoría de la conspiración descabellada”, señalando así al público desprevenido que debe rechazar automáticamente todos los hechos y pruebas ofrecidos.
Hay una serie de componentes que en conjunto forman el engaño de la teoría de la conspiración. Desglosemoslos.
Primero, tenemos un grupo de personas que supuestamente puede ser identificado como teóricos de la conspiración. Segundo, tenemos la acusación de que todos los teóricos de la conspiración comparten una debilidad psicológica subyacente. Tercero, se dice que la teoría de la conspiración amenaza la democracia al socavar la “confianza” en las instituciones democráticas. Cuarto, se afirma que los teóricos de la conspiración son propensos al extremismo y a una posible radicalización. Quinto, se acusa a la teoría de la conspiración de no basarse en evidencia.
Numerosos estudios han intentado identificar los rasgos comunes de los teóricos de la conspiración. Estos estudios tienden a identificar inicialmente a su cohorte de sujetos simplemente mediante encuestas de opinión. Si, por ejemplo, alguien no acepta los relatos oficiales del 11-S o del asesinato de JFK, los investigadores los etiquetan como “teóricos de la conspiración”.
Probablemente el estudio demográfico más amplio de estos supuestos “teóricos de la conspiración” fue realizado por los politólogos Joseph Uscinski y Joseph Parent para su libro de 2014 *American Conspiracy Theories*. Descubrieron que los “teóricos de la conspiración” no podían categorizarse demográficamente.
La etnia, el género, el nivel educativo, el empleo y el estatus económico e incluso las creencias políticas no eran indicativos. El único rasgo firme que pudieron aislar fue que los teóricos de la conspiración, supuestamente, tendían a ser ligeramente mayores que la media de la población, lo que sugiere, quizá, que el escepticismo hacia las narrativas del Estado aumenta con la experiencia vital.
El profesor Chris French hizo esta observación, según informó la BBC en 2019:
Cuando realmente observas los datos demográficos, la creencia en conspiraciones atraviesa la clase social, atraviesa el género y atraviesa la edad. Igualmente, ya seas de izquierda o de derecha, es igual de probable que veas complots en tu contra.
Fuente original:







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