El Mal, la película de Juanma Bajo Ulloa

«Una ambiciosa periodista es contactada por un inquietante personaje que le propone obtener el ansiado éxito escribiendo el libro sobre su talento: ser el  mayor asesino de la historia. Las dos entablan una relación que difumina las líneas entre el bien y el mal».  Es el argumento de la nueva película del famoso director Juanma Bajo Ulloa, presentada en cines españoles el 16 de enero de 2025, con distribución de 39 Escalones Films. Antes, el 12 de noviembre de 2025, se estrenó en el Festival Internacional de Mar de Plata. 

  • «El tipo de película que jamás construiría una IA y que, incluso, desaconsejaría y boicotearía. Por eso, defenderla a capa y espada y a pecho descubierto es más que un acto de fe: es un imperativo (in)moral». Pablo Vázquez (Fotogramas)

​El guión de El mal estuvo escrito desde 2006. Su director intentó poner en marcha el proyecto cinematográfico durante veinte años. Pero, hasta septiembre de 2024, no comenzó el rodaje. El reparto está formado por Natalia Tena, Belén Fabra, Tony Dalton, Fernando Gil,  Maria Schwinning, Natalia Ruiz y Aritz Kortabarria. Las localizaciones se sitúan en parajes naturales de las provincias vascas de Álava y Vizcaya. ​

Ver el trailer de esta película me ha suscitado cierta inquietud. Se trata de un nuevo thriller psicológico de Bajo Ulloa, poco convencional, que profundiza en la fascinación humana por la violencia y los límites de la ambición. El Mal es una reflexión incómoda sobre el crimen, la ética periodística y la atracción social por la oscuridad. No busca el impacto fácil. Tampoco es muy explícita. Pero, acaba mostrando que en todo ser humano hay un monstruo y en cada monstruo hay un ser humano. Esta premisa es el motor narrativo y moral. El mal no es algo abstracto y ajeno. Puede encontrarse dentro de cada ser humano. 

Juanma Bajo Ulloa ganó con tan solo 24 años, en 1991, la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, con Alas de Mariposa. Después,  ha creado títulos como La Madre muerta y Airbag, que en su día se convirtió en la película más taquillera de la historia del cine español contemporáneo. En 2020, fue nominado a los Goya por su película Baby.

Este cineasta no ha sido nunca un director complaciente, como suele ocurrir en este ámbito cultural en España y el mundo occidental. Y, ante el rechazo que su «independencia» ha podido suscitar, en plena campaña de lanzamiento de su película, ha sacado a la luz un debate que viene siendo de actualidad, especialmente,  en este sector profesional, aunque no en exclusiva. 

El jueves pasado, en el programa Horizonte (4),  presentado por Iker Jiménez, Juanma Bajo Ulloa ofreció una masterclass de valentía y libertad, según algunos editorialistas y miles de comentarios en redes. A modo de ejemplo, extracto a continuación el artículo de Manu Gálvez, en The Objective. 

«Su intervención no fue solo una entrevista, sino un alegato contra el monopolio woke que domina el cine español, un desmontaje implacable de cómo funcionan las subvenciones y un recordatorio de que el verdadero arte nace de la independencia, no de la sumisión. Bajo Ulloa, con su trayectoria impecable, con películas como Alas de mariposa, La madre muerta o ese éxito taquillero que fue Airbag, hasta su recientemente estrenada El Mal, se erigió como un faro de resistencia en un mar de sumisos y apesebrados. Merece un elogio rotundo por su coraje, en un momento en el que decir la verdad puede costar la carrera profesional».

«Bajo Ulloa comenzó denunciando el «dogma woke» que impregna la industria cinematográfica española. Según él, el cine actual se divide en dos categorías dominantes: por un lado, un cine familiar anodino que evita cualquier pensamiento profundo, diseñado para entretener sin cuestionar. Y un cine cuya temática trate las «sensibilidades woke», que es el que se premia en los festivales. El único que se financia, y de manera muy generosa. «El otro cine ha desaparecido», afirmó con rotundidad. Este «otro cine» es el que él representa. El cine de autor, libre, que no se somete a dictados externos. Bajo Ulloa explicó cómo las subvenciones públicas, que deberían fomentar la diversidad creativa, se han convertido en un mecanismo de control ideológico. Para acceder a ellas, no basta con el mérito artístico. Hay que acumular «puntos subjetivos» que premian el cumplimiento de cuotas y narrativas específicas. Explicó que se daban más puntos para la subvención si se contrataba a una mujer en cualquier puesto necesario para hacer una película, dando igual su experiencia, que por la trayectoria en el sector«.

«Los artistas ya no muestran su alma, nos dan soflamas políticas…… Se ha creado un sistema profundamente discriminador, donde el poder necesita controlar el relato. Los cineastas independientes son «peligrosos» porque su narrativa escapa al control. La gente ha olvidado quién es y ha abrazado una ideología y un enfrentamiento».

Te recomiendo la lectura de la crónica completa en el siguiente enlace:

https://theobjective.com/opinion/2026-02-23/cineasta-espanol-contra-dictadura-woke/

Finalmente, enlazo una crítica en Youtube que me ha resultado muy interesante.

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