La Alquimia

La Alquimia

La Alquimia

 

La Alquimia, según la Tradición, es la ciencia de Dios mismo, y son muy pocos los que pasan por el estrecho sendero que conduce a la Iluminación. Así lo enseñó Hermes Trismegisto hace muchos siglos cuando, según la tradición hermética, dijo a sus alumnos: …” Os enseñaré todas las ciencias y artes, incluidas Astrología, Kabala, Artes mágicas… pero hay una sola Ciencia que deberéis guardar en lo más profundo de vuestro corazón: La Alquimia…”

Orígenes

La palabra moderna Alquimia y sus diversas traducciones a los idiomas occidentales modernos (Alchimie, alchemy, alchemien) deriva directamente del árabe Al Kimiya, La Química, con la partícula delantera “al”, denota admiración. De su traducción al inglés, Alchemy, también se ha considerado que podría corresponder a los vocablos “all” y “chemy”, química del todo.

Sin embargo, el origen de la palabra “Alquimia” se remonta mucho más atrás. En la antigua China, según algunos, existían los vocablos “yin” y “yak”, “semilla”. En el hebreo, existe la acepción “ki- mi -jah” (porque de Dios). Aunque la palabra moderna derivada del árabe parece provenir más bien del egipcio Khem, “fuego”.

En Egipto, la ciencia hermética fue omnipresente. Estaba en sus antiguos templos. Fue práctica habitual de sus dioses. Se menciona en su mitología y está relacionada con la misma historia natural del país. El ciclo anual de inundaciones del Nilo, que dejaba un limo oscuro a ambos márgenes del gran río, sobre el cual crecían fértiles las cosechas y la riqueza del país, sin duda fue una gran fuente de inspiración para los sabios, filósofos y sacerdotes del país de las Pirámides. Este recuerdo ha perdurado tanto que los colores de la actual bandera del país son los de la Gran Obra de los alquimistas.

Todo este saber, más la tradición y las corrientes filosóficas heredadas de la India, Próximo Oriente, Persia, Grecia, confluyeron en la escuela de filósofos de Alejandría, de donde se considera que proceden los primeros alquimistas históricos reconocidos como tales (siglos I-V después de C.): Hermes, Cleopatra, María, Zósimo, Ostanes, Demócrito, entre otros de los cuales hemos heredado las bases de la filosofía, teoría y tecnología alquímica.

Definición

Según el diccionario, la Alquimia es la Ciencia que se ocupa de los orígenes, causas, mecanismos y objetivos de los fenómenos naturales.

Esta “Ciencia”, o Conocimiento, viene originada en Occidente por los postulados de la Filosofía Hermética, es decir, Filosofía o Metafísica proveniente de Hermes Trimegisto, antiguo maestro de la Sabiduría del Antiguo Egipto.

Hay otros modos de definir la Alquimia igualmente válidos, como el que postula que la Alquimia “es la parte de la Filosofía Natural más esotérica y escondida, que tiene como objetivo producir las más potentes medicinas que se pueden conseguir de la Naturaleza, del reino mineral, vegetal, e incluso animal”.

La Filosofía Natural, históricamente, procede de las observaciones de los llamados filósofos naturalistas griegos, como Tales, Heráclito, Anaxímenes, Empédocles, y aun otros, como Parménides, Aristóteles, y otros, desde el siglo VI hasta nuestra Era.

La Alquimia se encuentra también implícita en la Tabla Esmeralda de Hermes, descubierta según la Tradición por las tropas de Alejandro Magno en el siglo III, a los pies de la Gran Pirámide, aunque su origen es mucho más antiguo, pues en este texto no solo está implícita la Filosofía Natural sino también las Artes Herméticas (astrología, alquimia, magia, teúrgia, kábala).

En base a todas estas fuentes, la alquimia puede definirse como «elevación de la materia hacia su estado del Ser Superior”. Es decir, resumidamente, “elevación de las vibraciones de la materia viva (minerales, vegetales y animales), mediante el conocimiento de la Filosofía natural, y sustentada en la Filosofía hermética.

Tipos de alquimia

La Alquimia es un tronco común de muchas disciplinas. En un principio, la Alquimia era la misma ciencia Divina, la ciencia o saber con la que Dios había creado el mundo. Y ella englobaba muchos aspectos del ser. Hoy día, desligados del tronco común, no tenemos más remedio que intentar hacer una clasificación de las ramas que han pervivido. Las hay puramente físicas, de laboratorio, que trabajan con materias minerales (llamadas con el nombre genérico de alquimia propiamente dicha), materias vegetales (llamada con el nombre genérico de Espagiria), e incluso materias animales.

Hay otras vías alquímicas que trabajan con la energía interna del cuerpo humano. Por ejemplo, el Nei Dan chino. También podría entrar en esta categoría el Yoga hindú en varias de sus ramificaciones (Tantra yoga, Hatha yoga, Raja yoga). El Tantra yoga trabaja con la energía sexual para sublimarla. El Hatha yoga, con la energía pránica con la misma finalidad. Y el Raja yoga con la energía mental. Las hay también  puramente espirituales, en el sentido de trasmutar el alma caída en este planeta de energía densa e imperfecta a sutil y perfecta. En este camino podríamos citar el cristianismo puro, el budismo y otros, que han devenido en religiones, muchas de las cuales conservan el simbolismo alquímico original sin ser conscientes de ello sus practicantes.

Hay que tener en cuenta que estas vías alquímicas se relacionan entre sí y tienen en común su meta de elevar la vibración de la materia y energía para hacerlas más acordes y armoniosas con el Creador. Cada una de estas vías tiene algo en común con otras, sea el lenguaje, sea la simbología, sea el modo de operar a diferente nivel.

Quizás, la alquimia mineral sea la más completa, pues, no sólo tiene en cuenta las operaciones de laboratorio para elevar la materia a su más alto grado de vibración, sino también la del operante. Es decir, alquimia y alquimista en este caso van estrechamente unidas. No hay alquimia real de laboratorio propiamente dicha si no le acompaña una alquimia espiritual, una alquimia personal en el propio operante.  Incluso, existen tipos de alquimia espiritual que, desdeñando por completo el laboratorio, toman solamente la alquimia como un proceso interno de trasmutación del alma, y otros como un proceso de trasmutación puramente mental.

Entre las primeras, derivadas principalmente de los estudios e interpretaciones del psicólogo suizo Carl Gustav Jung y de antiguos textos de alquimia china y europea medieval, tenemos las modernas alquimias espirituales rosacruz, masónicas, y otras. Entre los segundos, los que toman la alquimia como un puro proceso de trasmutación mental, tenemos los hermetistas estudiantes del Kybalión.

Los textos herméticos principales conservados son la Tabla Esmeralda, de Hermes Trismegisto, y el Kybalión. Sin olvidar el Corpus Hermeticum y el Libro de Toth.

En la Tabla Esmeralda se sientan las bases principales de la alquimia de laboratorio, particularmente la Alquimia mineral, pero también la vegetal, y aun las otras disciplinas consideradas tradicionalmente herméticas: la Astrología, la Teúrgia, la Magia y la Kabbalah. Todas son coparticipes de la trasmutación espiritual del alquimista. 

La Alquimia tradicional en Occidente se desarrolló en Alejandría (Egipto) a partir del descubrimiento de la Tabla Esmeralda por las tropas de Alejandro Magno en el siglo III a. de C., que dio lugar a la fundación de la Escuela de Filósofos de Alejandría, crisol donde se fundieron las principales corrientes filosóficas y tecnológicas del mundo antiguo. En cuanto a Alquimia, las provenientes de Egipto, Persia, India, Grecia, entre otras; y en cuanto a religión, las provenientes de India, Persia, Grecia, Israel, entre otros lugares, dando lugar así a la religión universal establecida desde principios de nuestra Era, la Iglesia católica.

Fuentes

Las fuentes de la Alquimia son los libros de los antiguos alquimistas. Alquimistas los hay de todas las épocas, desde muy lejanos tiempos, hasta nuestros días. Y como en toda tradición, heredada de generación en generación, deberemos remontarnos a las primeras fuentes, es decir, los primeros testimonios gráficos de que disponemos.

De “Alquimia” existen restos por todas partes, en la literatura, en el Arte, en la historia, en la mitología, en la religión, en el saber tecnológico ancestral, en la espiritualidad de las diferentes civilizaciones que han pasado por el planeta. Las fuentes literarias más antiguas que podríamos calificar como pioneras del saber alquímico, al menos en lo referente a nuestra tradición alquímica occidental, son los textos escritos de los filósofos de Alejandría (siglos I-V), y los textos herméticos, atribuidos a Hermes Trismegisto, considerado el principal maestro de los alquimistas occidentales desde su origen en Alejandría hasta nuestra época.

BASES FILOSÓFICAS DE LA ALQUIMIA

EL KHEMEIA, VIAJE ESPIRITUAL DE LA ALQUIMIA

Según el filósofo hermético Zósimo de Panoplias, en su libro “Imuth”, existió un mítico libro llamado Khemeia, en el cual se describía cómo las almas de todo lo creado habían descendido a este planeta, procedentes del gran Sol central del Universo, pasando por el Sol de nuestro sistema solar, y recogiendo la energía astral de cada uno de los planetas, hasta caer en nuestro planeta, la Tierra, con los vicios de cada uno de los astros.

En este planeta Tierra, por lo tanto, nacimos viciados de alguna manera por las energías planetarias, de las cuales no nos es dado escapar. De Mercurio adquirimos el engaño, la astucia; de Saturno la avaricia, la tristeza; de Júpiter, la ambición desmedida; de la Luna, la pereza en su crecimiento y decrecimiento; de Venus la lujuria; de Marte la ira; del Sol, el orgullo y la soberbia. Finalmente, de la Tierra, la muerte.

Nuestra alma sufre un continuo ciclo de reencarnaciones en las cuales aspira cada vez más a la Luz de la que proviene. De este modo, del mineral procede el vegetal, del vegetal el animal, y del animal el humano, y aún puede existir por esta misma lógica otros reinos superiores que se puedan elevar por encima en esa inteligencia, esa conciencia.

Durante miles y millones de años sufrimos esa continua evolución y ese continuo anhelo, de la cual la mayoría de seres no pueden remontar. Sin embargo, existe una sola ciencia en el mundo que fue bajada por los Hijos de Dios en atención a unos pocos hombres dignos de El: la Alquimia.

 

LA TABLA ESMERALDA

Este breve texto, según la Tradición, fue encontrado por las tropas de Alejandro Magno a los pies de la Gran Pirámide, debajo de una estatua del dios Toth, y, según la misma Tradición, ningún erudito era capaz de descifrarlo. La versión moderna más extendida dice así:

«Lo que está abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo para hacer los milagros de una sola cosa, y del mismo modo que todas las cosas han sido y han venido de uno por mediación de uno, así todas las cosas han nacido de esta cosa única por adaptación.

El Sol es su padre, la Luna es su madre, el viento la ha llevado en su seno, la tierra es su nodriza, el padre de todo, el Thelema de todo el mundo, está aquí, su fuerza y potencia serán completas si es convertido en tierra.

Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, suavemente y con gran industria, subirá de la tierra al cielo y de nuevo bajará a la Tierra, de este modo recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores. Por este medio tendrás la gloria de todo el mundo y toda oscuridad de alejará de ti.

  Es la fuerza fuerte de toda fuerza, pues vencerá toda cosa sutil y penetrará toda cosa sólida.

    Así fue creado el mundo.

    De este se harán y surgirán admirables adaptaciones cuyo medio está aquí.

    Por eso he sido llamado Hermes Trismegisto, porque poseo las tres partes de la sabiduría de todo el mundo

    Lo que he dicho de la Operación del Sol está “cumplido y acabado.

 

Este breve texto, según los entendidos de todos los tiempos, hace referencia a la Gran Obra de la Alquimia. Quien obtuviese el conocimiento exacto de sus parábolas, tendría la Piedra filosofal al alcance de la mano, y con ella la salud, la sabiduría y la riqueza garantizadas. La Tabla esmeralda fue el librito de cabecera de los alquimistas europeos, medievales, renacentistas, y de la mayoría de los modernos. Pero, no sólo de los alquimistas, en general, de todos los hermetistas. Es decir, de los seguidores de las ciencias herméticas.

Plenilunio en el bosque de Auxa

Plenilunio en el bosque de Auxa

Plenilunio en el bosque de Auxa

Desde la casita de Auxa, contemplamos la pequeña aldea de Pandiello y los Picos de Europa, un paisaje que te recarga el alma, entre el trinar de mil pajarillos y el tintineo de los cencerros de les vaques. Al fondo, desde el interior de la montaña próxima, se escucha el rugir del agua precipitándose ladera abajo hasta el frondoso valle. Nos acompañan el hórreo vecino y su huerto: calabacines, pimientos, berenjenas, judías y otros muchos frutos que cría esta bendita tierra. 

Antes de nuestra llegada a Asturias,  compañeras de Soberanía y Salud me habían pasado el teléfono de Auxa. Buscábamos un alojamiento singular,  y me aseguraban que ella podría tenerlo. Curiosamente, Auxa nos comentó después que no alquila su casa, aunque acoge a amistades y allegados cuando siente que vibran en su sintonía. O algo así interpretó mi expansiva imaginación. Yo quería conocerla desde que supe que vivía en una casita en el bosque y que sabía de plantas silvestres medicinales. Por eso insistí en encontrarla, aunque el universo se empeñó el primer día en desviarnos a un Pandiello mucho más lejano. Al reencontrarnos, la conexión se produjo por ambas partes. Como si fuéramos viejas amigas. Lo de «como si» es una forma de expresarlo para quienes no creen en que el Universo te lleva en cada momento al lugar donde te corresponde estar. No habíamos llegado hasta aquel recóndito lugar de Asturias por casualidad. Y todas lo sabíamos. Por eso acordamos ampliar un día nuestra estancia en aquel paraíso y pasar juntas nuestra última jornada. Además, habría fiesta de despedida incluida, aprovechando que organizaba un encuentro entre amigos de la zona para celebrar el plenilunio de julio. A la fiesta se sumó Inma, que se desplazó desde El Monasterio y Antonio, que venía desde Oviedo.  

Desde nuestra llegada, la cocina fue un hervidero de preparativos y conversaciones precipitadas. Queríamos contarnos tantas cosas¡¡¡ Todo era ¡tan sorprendente¡ Se había dado tanta sincronía para que pudiéramos estar allí todas justo ese día, 13 de julio, con su correspondiente noche de Luna llena¡¡¡¡ Hablamos de todo y todas. Pero, sobre todo, de plantas y de los productos que ella elabora. Estudió fitoterapia y la practica. Precisamente, al día siguiente, tenía prevista una ruta para reconocimiento e identificación de plantas silvestres comestibles y medicinales a la que se sumó Inma, ya que para nosotros resultó imposible porque no podíamos retrasar más el regreso a Córdoba. La tarde nos sorprendió con la lectura de oráculos, recurso habitual siempre que Ángela está presente. 

La noche transcurrió en el corazón del bosque, donde nos insertamos a través de un sendero que obligaba, incluso, a atravesar el río. Poco después llegábamos al espacio que Auxa comparte con su familia, tanto humana como animal y vegetal. De repente se hizo la magia¡¡¡ El tiempo se detuvo.  Sentí como si hubiéramos ingresado en las páginas de un maravilloso cuento infantil donde aquel singular grupo se convertía en protagonista. Auxa preparó una abundante y variada cena para todos los comensales, que degustamos sin rebajar el nivel de sorpresa en ningún momento. Después, sentados en torno al fuego purificador, poco a poco, la Luna se hizo presente. La tertulia se prolongó hasta la madrugada. Fue una experiencia que no olvidaremos y que se completó con el paseo de regreso al pueblo, guiados por los escasos reflejos que dejaban pasar los castaños y avellanos entre sus ramas. Y acompañados, una noche más, por el tintineo de los cencerros y el ulular del cárabo. 

Regreso a Córdoba 

El regreso desde el Edén asturiano al desierto cordobés fue bastante duro. Atravesar Castilla, un infierno. Creo que durante el viaje sufrimos temperaturas de 55 grados. Exagerando poco. Europa, y especialmente España, estaba soportando una ola de calor muy intensa. Ya en casa sentí que en este camino iniciado contamos ya con muchas casas de acogida y muchas almas hermanas. Gracias infinitas a todas. Como hemos repetido tantas veces en este viaje por ¡Sorpresa¡: El Paraíso existe y lo hemos disfrutado. VOLVEREMOS. 

A medida que íbamos descubriendo sitios y almas lindas, por resonancia con cada una de vosotras, las que no habíais podido sumaros a este primer Viaje por Sorpresa, os íbamos incorporando al siguiente tour. Antonio empezó organizando el siguiente viaje con una furgo adaptada y acabó pensando que, finalmente, necesitaríamos un autobús y un albergue en cada parada del camino. Lo cierto es que hemos abierto una puerta que merece la alegría atravesar en próximas ocasiones. 

A modo de conclusión de la crónica de este Viaje por ¡Sorpresa¡ a continuación añado los comentarios que a través de wassap,  telegram o en directamente,  han transmitido las demás almas viajeras. A cada una de vosotras os dedico una o varias fotos como recuerdo de esta bella experiencia compartida. Hasta el siguiente Viaje por Sorpresa, compañeras. 

Nati: Ha sido un viaje mágico. Llenito de sorpresas.

 

Antonia: La Alberca, una estrellita en la constelación que estamos creando. Gracias por esta visita relámpago que sé y me alegra que os haya dejado un buen sabor de boca. Todo principio llega a su fin, pero lo importante es el camino andado, lo aprendido, lo vivido…. y las temperaturas bajan el lunes. Antonio tiene razón. ¡¡¡Vámonos a Asturias¡¡¡

          Esta es para Juanjo.

Juani: Gracias Antonia por los días en tu casa. Gracias a Juanjo por acompañarnos durante la estancia. Gracias a Mara por llevarnos al paraíso de Raúl y dejarnos conocer a su bellísima amiga Inma. Gracias a Ángela, por dejarme su saco de dormir. Gracias a Laura por viajar hasta nosotras. Gracias a Nati por hablar desde su corazón y por tantos momentos inmortalizados con tu cámara. Gracias a Toño por estar a mi lado en todos los momentos de mi vida. Gracias a todos por compartir vuestra compañía que, para mí, ha sido lo más importante del viaje, además de las experiencias vividas…. Gracias a todas por quererme estos días.

Laura: Gracias a ti, Juani, por ser como eres: Luz. Y gracias a todas vosotras por haber compartido conmigo unos días de vuestro maravilloso viaje. Ha sido un placer.

Angela: Os dije que encontraríamos el paraíso. Y hemos encontrado tres. 

Inma: La cuadra está cada día más preparada. La tengo que tener lista para la próxima vez que vengáis. 

Antonio: ¿Os dais cuenta ahora? El lugar es Asturias. 

 

Viaje por ¡SORPRESA¡ Asturias, paraíso terrenal. Capto. 3                                                                                                                                         

Viaje por ¡SORPRESA¡ Asturias, paraíso terrenal. Capto. 3                                                                                                                                         

Viaje por ¡SORPRESA¡. Asturias, paraíso terrenal                                                                                                                                         

 

Hola, de nuevo, Almas Viajeras.

Hace unas semanas, el segundo capítulo de la crónica de “Viaje por ¡Sorpresa¡” acabó en el momento en que partíamos desde Espacio UNIVERSOS, junto a Hornillos de Eresma, en la provincia de Valladolid, rumbo a Asturias, destino final del trayecto.  Allí nos esperaba Inma y la familia de Antonio. Aquella visita al paraíso terrenal será el contenido del tercer  capítulo de la crónica de este “Viaje ¡POR SORPESA¡”.

Sobre el mediodía del 9 de julio de 2022, por fin, pisábamos el puerto de Pajares, entrada natural a la comunidad asturiana y a la cordillera Cantábrica. Es la principal vía de comunicación por ferrocarril y por carretera con el centro y sur de España. Con una altitud de 1.378 metros, es muy conocido por la vuelta ciclista, la estación de esquí,  las nevadas invernales, sus nieblas en las noches de verano  y sus pendientes, que llegan hasta el 17%. También por el antiguo parador de turismo de Pola de Lena, situado exactamente en la misma coronación del puerto. Aunque fue inaugurado en 1953, estaba en servicio desde el 12 de julio de 1952. Setenta años después, las viajeras por sorpresa saludaban con honores al impresionante edificio, que da la bienvenida a Asturias y despide a la provincia de León.

El primer parador nacional de Asturias tiene corte escurialense. Sus casi cuatro mil metros cuadrados construidos se distribuían en cinco plantas que albergaban 33 habitaciones con baño. El día 31 de diciembre de 1984, cerró y abandonó la red nacional de paradores, coincidiendo con la clausura masiva de líneas férreas por toda España -supuestamente deficitarias-, en cumplimiento de un plan de austeridad gubernamental.

Tras más de quince años de abandono, en 2016, fue adquirido por el grupo menorquín ELITEHOTELS y,  tras ser rehabilitado,  el 22 de diciembre de 2017 fue reabierto al público. Inicialmente mantuvo activos restaurante y cafetería. Pero, a partir de 2021, ya sólo tiene abierta la cafetería. En cualquier caso, las vistas desde aquel punto exacto de la geografía española son maravillosas.

Entras en el paraíso natural asturiano y todo es verde, prados, bosques, montañas. El paisaje está salpicado de hórreos, paneras y cabazos, junto a casitas dispersas por doquier. Algunas conservan su arquitectura tradicional. Otras presentan unas líneas muy  modernas. Las vacas pastan serenas en el monte. Ríos y cascadas discurren tranquilas en esta época del año. Abruptos acantilados, playas salvajes, calas de arena blanca, lagos de aguas cristalinas, y muy frías, conforman el cuadro macro.

Entras en el paraíso asturiano y la temperatura ambiente empieza a descender a medida que tu alma se enciende por el calor humano que transmite la buena gente que allí habita y que te acoge con generosidad y nobleza. El cuerpo se siente más liviano por el frescor que te rodea.  Tened en cuenta que subíamos desde Córdoba, donde habíamos dejado casi 50 grados a la sombra. Exagerando poco.  Pero, el corazón se aprecia henchido, palpitante. Pareciera que hemos regresado al origen, al Edén que albergó a nuestros ancestros, los primeros seres humanos sobre la Tierra.  Y, en cuanto degustas las sabrosas viandas locales, el estómago también empieza a henchirse. 

Nuestro primer almuerzo en Asturias fue triunfal: fabada, cachopo y lacón, entre otras delicatesens autóctonas, como el típico arroz caramelizado; acompañado, por supuesto, con culines de sidra. De fondo, el verdor intenso de los prados y el gris inmenso de las montañas. Y Antonio,  transformado, presumía orgulloso de patria chica. Méritos tiene sobrados. 

Los imprescindibles de Asturias

Recomiendan las guías turísticas que, en Asturias, hay que ver los Picos de Europa, los lagos de Covadonga y su Real Santuario, Cangas de Onís, Llanes, Oviedo, el Descenso del Sella, la ruta del Cares, Cudillero, Lastres, Colombres, los Bufones de Pría y múltiples sitios más, si es posible. Nosotros, gracias al guía y conductor experto que llevábamos, pudimos visitar gran parte de esta lista y más lugares de ensueño que, a continuación, desgranaré. Por ejemplo, nuestra primera parada: la aldea de Pandiello, entre Cangas y Llanes, frente a la cueva de la Covaciella. Poblaciones cercanas son Puertas, Ortiguero, Canales, Asiego, Berodia e Inguanzo. Como suele ser habitual en aquellos lares, hasta la aldea se asciende por una sinuosa carretera de montaña que te permite contemplar preciosas vistas de los Picos de Europa. Una vez allí, descubrimos ¡por sorpresa¡ que no era el destino que buscábamos. Existen otras dos aldeas más denominadas Pandiello en Asturias. Pero, aquel ¿error? nos llevó a un lugar que siempre querremos volver a visitar. Otro Pandiello, en dirección a Fios, pasado Arriondas, sería el que nos invitó a prolongar un día más el viaje. El espacio y su guardiana merecían ese disfrute. Pero, esa visita la reservamos para el final de esta narración, porque fue la guinda de un riquísimo pastel de experiencias, encuentros y emociones.

Casa Blanca en Vegarrionda

Al atardecer de aquel primer día de «Viajeros por Sorpresa» en Asturias, llegamos a Casa Blanca, la coqueta vivienda rural que nos esperaba en la aldea de Vegarrionda, un oasis entre montañas y bosques, surcado por el río Piloña, afluente del Sella. Fue una de las múltiples sorpresas del viaje. NO sólo por la calidad del alojamiento, que se mantuvo libre para nosotros durante días, aunque no confirmamos la estancia hasta el mismo día que llegábamos. Sobre todo, por el entorno: la pradera, el río, el bosque, los habitantes de la vega, el bar-tienda justo al lado de la casa; la paz, la calma del espacio, el sonido permanente del agua, el tintineo de los cencerros de las vacas en la oscuridad y el silencio de la noche. …. Una delicia¡¡¡

Así vimos irse la tarde y llegar la noche aquel primer día en Asturias. En animada conversación con nuestra simpática anfitriona, que parecía conocernos de toda la vida.

https://www.vivirasturias.com/entidades-poblacion/c/0/i/54857613/vegarrionda

En Vegarrionda, nos esperaba la promotora de un festival bastante famoso en los últimos años: USF (Una Señora Fiesta). Os dejo el enlace promocional que se divulgó en 2019 porque me ha encantado.

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2019/08/17/pueblo-solo-15-habitantes-reedita-senora-fiesta/00031566055236170276396.htm

Tras  contemplar el hermoso amanecer del segundo día en Asturias, 10 de julio de 2022, emprendimos de nuevo ruta, dispuestas a conocer Arriondas, L´Infiestu, Pandiello  de Fios, Cangas de Onís y Ribadesella. Fue una intensa, bonita, divertida y disfrutona jornada. Y aquí tenéis las pruebas gráficas:

Cangas de Onís, historia de España 

En Cangas de Onís recibimos una clase magistral de historia de España mientras paseamos sobre su imponente puente Romano y contemplamos el lento transcurrir del Sella bajo su arco y su simbólica cruz colgante. 

Cuentan las crónicas de la época que, tras la invasión musulmana de la península en el año 711, se produce una vertiginosa ocupación de todo el territorio hispánico, desde Gibraltar al Cantábrico, sin encontrar ninguna resistencia militar hasta que, en el año 718, Don Pelayo y un pequeño grupo de hombres les infringe la primer derrota en Covadonga. Pelayo y sus seguidores se refugian en Covadonga y tiende una emboscada a los perseguidores al mando del general Alkama. Derrotado y puesto en retirada el ejército musulmán, Pelayo es elegido Rey y establece su corte en Cangas de Onís. Cangas de Onís fue el epicentro desde el que se gobernó y planificó el incipiente Reino de Asturias, germen del posterior Reino de España. Este momento estelar en la historia de la ciudad es recordado en su escudo con la leyenda «MINIMA URBIUM, MAXIMA SEDIUM» (la más pequeña ciudad, la más importante sede), y por el Rey Don Alfonso XIII, quien otorgó a la pequeña localidad el título de Ciudad en 1907, en reconocimiento a su contribución a la historia de España.

También en Cangas, además, saboreamos por primera vez los típicos chorizos a la sidra y observamos espléndidos huertos regados por las aguas del Sella, donde también nosotras refrescamos nuestros pies en un ratito concedido al descanso de las viajeras. 

https://turismocangasdeonis.com/

Tarde de playa, sidra y encuentro familiar en Ribadesella 

En Ribadesella, disfrutamos del primer baño en el Cantábrico y de otro ratito de relax sobre una arena blanca y fina. La tarde, calurosa, invitaba a batirse con aquellas aguas transparentes y bravas de la playa de Santa Marina. El oleaje era intenso. Pero, nos atrevimos. Otra sorpresa del día fue el encuentro familiar entre Antonio y su hermana mayor, Rosi; quien llegó acompañada de su marido, Jorge, un simpático asturiano que, siguiendo la tradición, invitó a sidra en una de las famosas sidrerías de las muchas que se puede encontrar en el paseo marítimo. En un relajado recorrido, atravesamos el puente del Sella y llegamos a un mercadillo. Imaginad el buen rollito que entablamos con el encargado del puesto de plantas medicinales  «El ermitaño» al desvelarnos que, además,  la marca tiene su sede en Jaén. Sus mezclas de «buenas hierbas» para todo tipo de dolencias quedan recomendadas por nuestra parte después de haberlas probado. Se puede solicitar asesoramiento y comprar a través de su página web o por teléfono.

Como explica la propaganda oficial en sus paneles informativos: «Ribadesella tiene un eterno paseo, porque en cada vuelta descubres algo nuevo. Y además, su entorno natural es de una belleza indescriptible».  Las viajeras por ¡Sorpresa¡ damos fe. Así transcurrió aquella tarde del 10 de julio, apacible, en un escenario muy, muy especial. La villa riosellana ofrece alicientes de lo más variado, desde su casco histórico, al vistoso paseo del muelle o la emblemática emita de Guía, encaramada en lo más alto del promontorio sobre la bocana del puerto. Y qué decir de su espectacular arquitectura indiana en primera línea de mar. Nos faltó tiempo para acudir a una de las cuevas prehistóricas más importantes del mundo, la de Tito Bustillo, patrimonio de la Humanidad. Aunque Rosi y Jorge insistieron en que no podíamos perder esa gran oportunidad. Quedó pendiente para la próxima visita ya que teníamos que volver a Vegarrionda para que Antonio pudiera llegar no muy tarde a Oviedo, donde le esperaba su madre. 

Como tantos miles de andaluces, Casilda, nacida en la sierra de Cazorla, provincia de Jaén, emigró a Asturias en los años sesenta. Allí forjó su vida y su familia. En aquella tierra amable que les acogió y les dio todo descansan los restos de su marido, Juan, natural de Albendín, provincia de Córdoba, muy cerquita de mi pueblo. Ambos mantuvieron siempre su querencia al sur, donde vivieron su infancia, la patria del corazón.

https://www.ribadesella.es/air/ribadesella.html

El Monasterio, la aldea de Inma 

El Monasterio es una aldea de VILLAVICIOSA, entre El Fresno y el mar Cantábrico, donde vive Inma, una amiga que conocí en la Universidad Popular de Permacultura, en Almodóvar, Córdoba. Inma llegó a Asturias por causalidad, que no por casualidad, en marzo de este mismo año. Y, en apenas seis meses, se ha construido allí un lugar en el mundo donde se siente bien, en paz. Donde tiene todo lo que necesita. En estos meses, ha forjado un huerto y bosque comestible muy fructífero que da de comer a ella, a la familia con la que convive (Esther y Luis) y, en ocasiones, a las vecinas de la aldea, con las que hace trueque de productos. Últimamente, también comparte frutos con algunos corzos. 

En realidad, este viaje por sorpresa a Asturias que tanto fruto ha dado surgió de mi interés por reencontrarme con Inma en esa tierra que para ella es el paraíso. Ese paraíso donde se crían espléndidos huertos sin riego humano; donde los herbívoros pastan felices en prados inmensos siempre verdes, donde las montañas se alzan sobre frondosos bosques de hayas, castaños, abedules, avellanos, eucaliptos,  pinos y robles, algún texu y alcornoque. Y donde brota agua por doquier.

 

Los bosques de Asturias

 

Reencuentro

El día que reencontré a Inma la vi y sentí espléndida, feliz, satisfecha, en calma. Nos mostró su huerto con orgullo y bastante sorpresa. Aún no se cree que haya creado ella solita tanta vida en un espacio que estaba yermo cuando llegó. Bueno, en realidad, es la tierra y los elementales que cooperan con ella  en cada espacio quienes, si sabes responder a su llamada, te regalan frutos en abundancia. 

A raíz de nuestra estancia y otras  (todos, familia y amigos, queremos ir a ver a Inma y su paraíso en Asturias)  ha montado su propia casita en la que antes eran cuadra y pajar. Abajo, cocina y salita de estar, todo diáfano. Arriba, el antiguo pajar  ha sido reconvertido en biblioteca y dormitorio. Resulta ¡tan acogedor! que ya tengo ganas de volver.  

Aprovechamos nuestra primera incursión en el huerto para recoger los vegetales y frutos con los que elaboramos, después, el almuerzo. Nos quedó una ensalada preciosa y muy sabrosa. Y, sobre todo, muy colorida. Comimos y bebimos sidra elaborada por Esther con las manzanas de su huerto. Y disfrutamos de una sobremesa en el pajar, cobijados bajo un techo de viejas vigas de madera y paredes de enormes piedras y mortero también antiguo. Como única decoración dos añejos sillones y una librería que alberga, igualmente, libros de larga vida.

 

Recuerdo aquella sobremesa-siesta como uno de los momentos más mágicos del viaje. Inma, sentada en un inestable sillón de madera y anea, nos contó los más recientes avatares de su proceso vital al despertar, ese que le ha llevado desde su Madrid de residencia, de regreso a su Jerez natal, y, después a Córdoba, a Cádiz, a Huelva y a otros puntos de la geografía española, hasta que ha encontrado el lugar donde, AHORA, quiere estar.

Recuerdo que más de una de nosotras se emocionó tanto, se vio tan reflejada en esa búsqueda vital y, sobre todo, espiritual, que acabamos derramando algunas lágrimas. Más de alegría por el reencuentro entre almas que se reconocen hermanas que por las dificultades pasadas en soledad. Por fin, allí estábamos juntas, de nuevo. No sabemos cuántas vidas han transcurrido desde la última vez. Pero, en aquel instante, algunas comprendimos que, al fin, había llegado la hora. Y eso había que celebrarlo por todo lo alto.

¡Vamos a la playa¡ propuso Inma. Y, por supuesto, estábamos de acuerdo. Teníamos ganas de otro bañito en el Cantábrico. Hacía más calor de lo habitual en Asturias. Apetecía.  Y emprendimos un interesante paseo a pie que nos sacó de la aldea y nos llevó hasta una preciosa cala natural. Para llegar a la playa de Merón tuvimos que descender por  un inclinado sendero entre olmos, eucaliptus, avellanos, castaños, robles y un montón de especies más ….. Finalmente, disfrutamos de vistas espectaculares del atardecer aquel inolvidable 11 de julio de 2022.

https://www.turismoasturias.es/descubre/costa/playas/playa-de-meron

https://www.turismovillaviciosa.es/ruta-de-los-molinos-del-rio-meron/argueru/villaviciosa

Regresamos anocheciendo a la aldea. Nos despedimos hasta la próxima quedada, que sería el miércoles, en la aldea de Pandiello, en casa de Auxa. Pero, antes, Inma nos había recomendado unas cuantas visitas que no dejaríamos de hacer la siguiente jornada.

Siguiendo sus consejos, el martes, 12 de julio, de buena mañana estábamos contemplando la impresionante playa de Torimbia y casi al anochecer conocimos a Ángela, guardiana de La Castañal. No hubo ocasión de visitar el famoso mercado de Santa Eulalia, en la zona de Cabranes. Queda pendiente para otra visita. Por indicación de nuestro particular guía asturiano, Antonio, visitamos Llanes, donde  almorzamos en un restaurante de emigrantes retornados desde América que está frente al albergue de peregrinos. Muy recomendable. Calidad, buen precio y mejor atención. La siesta y el baño tocó ese día en una de las playas urbanas del precioso municipio. Por la tarde,  descubrimos uno de los espectáculos más impresionantes de la costa cantábrica asturiana: los Bufones de Pría y su mágico entorno, donde encontramos otra sorpresa en forma de pequeña playa fluvial, Guadamía, que llega hasta los bufones. Anochecía y no nos atrevimos en esta ocasión a probar el agua, aún más helada de lo habitual, según nos contaron unas recolectoras de llampares. 

https://asturguide.com/bufones-pria/

https://www.turismoasturias.es/descubre/costa/playas/playa-de-torimbia-y-portacos

https://www.llanes.es/es

 

 

La sorpresa de Ángela, su casa y La Castañal

https://www.pueblosasturias.es/asturias/c/0/i/43833090/la-castanal

Subí con Nati a La Castañal avanzada la tarde del día 12 de julio porque intuía que Asturias nos reservaba allí arriba, en la montaña, tras un espeso bosque de castaños y avellanos, otra sorpresa. Y así fue. Lo primero que encontramos en una aldea que, de entrada, parecía abandonada, fue la panadería. Nadie abrió la puerta ni respondió a nuestra llamada. De inmediato, apareció un vecino alertado por el ruido del coche y nuestras voces. Le preguntamos por Ángela. Hacia arriba a la derecha, -indicó-. No hay pérdida. Efectivamente, reconocimos la casa de inmediato porque es tal y como la había descrito Inma y la definió Nati cuando nos presentó su reportaje fotográfico: “una preciosa casa hecha artesanalmente con materiales reciclados por una poderosa mujer que nos hemos encontrado en esta enriquecedora Aventura”.

Así es. Ángela es una mujer con autoridad innata. Transmite fuerza, pasión y carácter. Sin que tenga que abrir su boca para confesarlo, su aspecto y sus gestos denotan que ha vivido. Su rostro refleja experiencia. Su mirada, un sinfin de tránsitos. Y de su energía mana voluntad sobrada para afrontar una miríada de retos en el horizonte. 

Según nuestra percepción,  es la guardiana de La Castañal, una aldea que un grupo de seres humanos in itinere rehabitan y han convertido en un proyecto alternativo de convivencia terrenal, regida por la Ley Natural. Digamos que el bien común prima sobre el interés individual, aunque la libertad, el respeto y la concordia son principios fundamentales entre todos los habitantes del lugar, incluidos animales y naturaleza, para mantener el equilibro que les permite ser y estar en coherencia.  Esta comunidad muestra un modelo muy singular a la red de espacios conscientes que están aflorando por toda la geografía mundial, reuniendo a una  Nueva Humanidad en torno a la construcción de una Nueva Tierra. En Asturias, proliferan y muchas de las almas que las conforman se concentran el segundo domingo de cada mes en torno al mercado de Santolaya, capital del concejo de Cabranes. Allí intercambian productos, enseres, servicios, saberes, dones y talentos a través de una forma renovada de interrelación humana que va directamente a la esencia que somos.

Pandiello de Fíos, la casa de Auxa 

El miércoles, 13 de julio, tocó despedirse de Casa Blanca, Vegarrionda, L´Infiestu y Arriondas. Sólo fue un hasta pronto. Sabemos que volveremos. Ilusionadas, una vez más, tomamos dirección Fios y, después, Pandiello.  Allí nos esperaba Auxa, en una casita de pueblo que conserva todo el encanto y la esencia del mundo rural de antaño. Aquel era el punto final de nuestro primer viaje a Asturias ¡Por Sorpresa! con postre y guinda final: fiesta nocturna en honor a la Luna Llena de julio 2022 en el bosque de Auxa. Habrá más fotos y algún detalle. Pero, será mañana. Por hoy, ya tenéis lectura, visionado y escucha suficiente. Besos. 

 

Viaje por ¡sorpresa¡ Espacio UNIVERSOS                                                           

Viaje por ¡sorpresa¡ Espacio UNIVERSOS                                                           

Viaje por ¡sorpresa¡ Espacio UNIVERSOS. Capítulo 2                      

Hola, de nuevo, Almas Viajeras.

Hace un par de semanas, el primer capítulo de la crónica de “Viaje por ¡Sorpresa¡” acabó en el momento en que partíamos desde La Alberca (Salamanca) con destino a Hornillos de Eresma, en la provincia de Valladolid. Allí nos esperaba Raúl Alonso, el promotor del Espacio Universos. Esa visita será el contenido de este segundo capítulo.

Después de un monótono trayecto por el secarral castellano-leonés, en plena siesta, y pasado Olmedo, -el pueblo que da parte del título a la famosa obra de teatro de Lope de Vega-, entramos en un paraje que nos trasladó, ¡por sorpresa¡, a los pinares onubenses cercanos a  Doñana y a los viñedos jerezanos camino de Cádiz. La presencia cercana del río Eresma ha gestado un frondoso bosque de ribera que aporta a esta zona del árido paisaje vallisoletano un verdor y frescura inesperados para el foráneo, además de un microclima excepcional  para la producción de buenos vinos. Os recuerdo que en la comarca se elabora el vino blanco denominación de origen Rueda y su variedad más popular, el Verdejo. También está cerca la más que famosa denominación de origen Ribera del Duero. 

http://www.provinciadevalladolid.com/es/hornillos-eresma/naturaleza-aire-libre/prc-va-42-sendero-rio-eresma-hornillos-eresma

https://www.olmedo.es/palaciocaballero/

 

 

Raúl Alonso, un ser humano muy especial 

Como el apuesto Caballero de Olmedo, Raúl Alonso, el alma de UNIVERSOS, nos esperaba tras pasar  el viejo portalón de madera que da entrada a su particular paraíso. Ángela lo adivinó antes de llegar. ¡Vamos al Paraíso¡

A primera vista, nos sorprendió el juvenil e impecable aspecto de nuestro anfitrión, que nos recibía jovial y agradecido por nuestra visita. Se había vestido de blanco para la ocasión. Su porte es muy elegante. Transmite calma, aunque su inquietud por reactivar el proyecto al que ha dedicado dos décadas de su vida se vislumbra en un discurso, de entrada,  precipitado. ¡¡¡Son tantas las vivencias, las ideas, las peripecias, los obstáculos y las satisfacciones que ha experimentado en los últimos veinte años en y por aquel espacio mágico¡¡¡¡¡

Sin embargo, ha sido paciente. Esperaba nuestra llegada desde finales de 2021. Por lo que no es extraño que en nuestra primera toma de contacto directo, aquel atardecer del 7 de julio de 2022, quisiera compartir con nosotros el máximo número de detalles sobre  el sueño que ha convertido en el epicentro de su existencia. Guiados por el anfitrión, realizamos una primera visita rápida de reconocimiento. Vimos la impresionante casa central, la hermosa pagoda, la gran pirámide, los almacenes, los establos, la sala de máquinas, el jardín medicinal, la zona de huerta y frutales, el colmenero y la zona para el cobijo nocturno de aves. El río Eresma no pudimos contemplarlo. Anocheció y ya sólo pudimos apreciar un precioso cielo estrellado que se extendía sobre una amplia planicie sin contaminación lumínica ni sonora. La bajada al río quedó reservada para la siguiente jornada. 

La noche se prolongó debido a un intenso debate surgido en torno al  Manifiesto sobre Universos que Raúl nos había entregado al despedirse hasta la mañana siguiente. Tenía que regresar a Valladolid, donde tiene su domicilio habitual y convive con su familia. ¡Por Sorpresa¡ siete almas desconocidas en sus envases actuales hace apenas unos meses nos encontrábamos en un lugar también desconocido, en medio de una oscura noche, y sin entender muy bien qué hacíamos allí. Raúl nos había hecho partícipes de su proyecto, depositando toda su confianza en unas entusiastas viajeras a las que, sin requisito alguno, había acogido con sencillez, amabilidad y generosidad sorprendentes.

En respuesta a su actitud, ejemplo vivo y directo del nuevo ser humano que está gestando la Nueva Tierra, nos enfrascamos con tal compromiso en elaborar una respuesta constructiva al Manifiesto que nos dieron las tantas sin caer en la cuenta de que no probábamos bocado desde el almuerzo en casa de Antonia, en La Alberca.  Y, como ha ocurrido en otros momentos del viaje, ¡por sorpresa¡ -dejándonos fluir- improvisamos una cena tardía con las sabrosas provisiones compartidas que llevábamos. De nuevo, las observaciones sobre las peripecias de la jornada nos devolvieron a las risas y confidencias. Volvió a fluir el espíritu  soberano, aventurero y divertido. No acabábamos de descubrir para qué estábamos allí. Pero, si el Universo nos había llevado, ¡Por Sorpresa¡ y en aquel preciso momento, era porque así tenía que ser. Estaba escrito, como diría una amiga de Inma, objetivo final de nuestro viaje.  Así que …. confianza y disfrute del Aquí y Ahora, concluimos.  Ya iríamos descubriendo en el camino el misterio aún no revelado.

La noche aún nos depararía más sorpresas cuando decidimos proceder a acostarnos para descansar unas horas. Y, si era posible, dormir. Personalmente, conseguí entrar en fase de sueño profundo rápidamente.  La contemplación del cielo estrellado sobre la arboleda que bordea el Eresma fue un somnífero de eficacia inmediata y prolongada hasta las primeras claras del nuevo día.

El nuevo día prometía convertirse en una jornada muy interesante y no defraudó,  gracias a la hospitalidad de Raúl, al paseo matinal que nos permitió conocer con más detalle el sitio y a la pradera de hipérico que se extendía ante mi vista.

Las primeras horas de la mañana fueron muy relajadas, con degustación de infusiones de plantas del lugar y lectura de oráculo incluida, a cargo de nuestra particular Pitia. Después del almuerzo, gentileza de Raúl, el intercambio sincero de ideas, opiniones, sensaciones y emociones se prolongó hasta el atardecer, instante en que se nos propuso realizar un paseo a través del río, con escala en sus distintas calitas y ritual de salutación al árbol guardián del lugar.  

A la mañana siguiente, partíamos temprano rumbo a Asturias, la meta definitiva de nuestro viaje por ¡Sorpresa¡, después de despedir a Laura, que volvía a Córdoba; y a Antonia y Raúl, que viajarían juntos hasta Valladolid, desde donde nuestra inquieta pelirroja  regresaría en Blablacar a La Alberca. Antes, había regado el huerto.

 

 

La ruta asturiana será el contenido del tercer y último capítulo de esta serie. Pero, ahora, quiero mostraros algunas imágenes más del magnífico reportaje fotográfico de Nati, que supo captar con su cámara la esencia de aquella primera estancia en UNIVERSOS. Y, a continuación, os dejo el Manifiesto resultante de nuestro debate nocturno inicial. Es un texto abierto que seguiremos enriqueciendo en un proceso creativo en el que os animamos a participar. Gracias por todo, Raúl. Fue un placer compartir tiempo y espacio. Hasta la próxima. Volveremos a UNIVERSOS. 

 

 

Manifiesto UNIVERSOS. ESPACIO DE VIDA CONSCIENTE

UNIVERSOS es un espacio creado para la práctica de una vida consciente en plena naturaleza. Ofrece un lugar abierto para realizar actividades con el fin de enriquecer el desarrollo personal y el crecimiento espiritual. Nuestros pilares son una Alimentación Consciente en todos nuestros planos, el cuidado de la Madre Tierra, el cultivo de nuestra comida, la práctica de hábitos saludables y la utilización responsable de los recursos.

El proyecto nació hace 20 años con el humilde propósito de ser un lugar inclusivo, participativo y accesible. Hoy, pretende ser un espacio de convivencia, de intercambio y desarrollo de iniciativas conscientes para contribuir al momento de salto evolutivo de la Humanidad y de la Tierra.

La facultad de participar de sus actividades está abierta a quienes quieran colaborar en la metamorfosis del mundo que conocemos y de nosotros mismos. Porque el cambio de nivel de consciencia parte de la comprensión de nuestra propia naturaleza física y espiritual. Como humanos, somos seres libres, con un potencial infinito, llamados a brillar mostrando los dones y talentos con los que nacimos a esta experiencia terrestre.

En UNIVERSOS hallarás un espacio de PAZ, respeto, concordia, armonía, coherencia e integridad, creado para ayudarte a recordar quién ERES, de dónde vienes y a dónde vas. Tienes una misión, única, y estás aquí para llevarla a cabo. En ese proceso, tendrás que superar debilidades, limitaciones y obstáculos, despojándote de patrones, miedos, cargas y culpas que impiden tu apertura a las bondades del espíritu.

Sin dogmas, ni credos, proponemos elevar las conciencias a través de la  búsqueda innata en todo ser humano, que le permitirá descubrir y desarrollar su poder. Y haciendo del encuentro con el otro y lo otro un estímulo para la superación, la colaboración, la empatía, la generosidad, la compasión y el amor. Queremos promover cambios en el comportamiento individual que, como semillas de transformación, florezcan en el Bien Común, expandiéndose en comunidades justas, amables y equilibradas.

Somos soberanos, creadores de Realidad Consciente. Cuidamos de nuestra salud, de las relaciones y de la Tierra a través de prácticas biodinámicas y terapias holísticas que nos ayudan a vivir una experiencia plena. Aplicar el funcionamiento de las energías vitales, de las fuerzas arquetípicas y de los ritmos cósmicos en el quehacer cotidiano es el método.

Nuestra finca se extiende a lo largo de 14 hectáreas inmersas en plena naturaleza, a orillas del Río Eresma, un afluente del Duero que discurre bordeando un bosque de ribera al sureste de la provincia de Valladolid. Una hectárea se dedica al cultivo de un huerto orgánico. Otra, a bosque comestible y una tercera a jardín medicinal. Todo el espacio se considera como un organismo vivo en el que las plantas, los animales y los seres humanos formamos parte de una red de apoyo mutuo.

El alimento y la medicina aquí cultivados son los frutos de un suelo fértil, enriquecido de forma natural, y manteniendo un ecosistema sostenible. Son productos abonados con amor y conciencia, que nutren cada parte de nuestro SER y proveen en abundancia a quienes acuden a compartir esta aventura, en un ambiente de alta vibración, conexión, disfrute, hospitalidad y vocación de servicio.

Disponemos de infraestructura apta para el desarrollo de diferentes actividades. La casa principal se distribuye en tres plantas diáfanas de 120m2 cada una, con cocina y comedor y espacios para realizar encuentros con posibilidad de alojamiento compartido. Una pagoda acristalada y amplios espacios verdes permiten disfrutar de encuentros al aire libre y en contacto con la Tierra.

Te esperamos para descubrirlo. Puedes participar en nuestras actividades, organizarlas, colaborar como voluntario, laborar con nosotros, alojarte en el espacio. En estos momentos, necesitamos de manera urgente agricultores que se ocupen de la huerta. Estamos en Hornillos de Eresma. A  treinta  minutos en coche desde Valladolid y a hora y media desde Madrid.

TELÉFONO DE CONTACTO: +34 629 42 00 90

Viaje ¡Por sorpresa¡ La Alberca. Capítulo 1

Viaje ¡Por sorpresa¡ La Alberca. Capítulo 1

Viaje por ¡SORPRESA¡ La Alberca. Capítulo 1.

 

Buenos días, queridas almas:

Quiero compartir con vosotras tantos temas, tantas experiencias, tantas emociones y sentimientos vividos este verano que no sé por dónde empezar. No obstante, voy a recurrir al manual básico de técnicas literarias y comenzaré, siguiendo la lógica más recomendable, por el principio.

Como os anunciaba en la última carta, de manera bastante improvisada, en julio, un grupito de SyS Córdoba cogimos carretera, manta y demás bártulos, y nos fuimos de excursión.  Al grupo de wassap para coordinarnos lo llamó Juani «Viajeros por ¡SORPRESA¡». El título no podía haber sido más acertado, dada la continua sorpresa que fue el viaje de principio a fin.

La meta era Asturias. Pero, antes, tendríamos que pasar por La Alberca (en Salamanca) para dejar en su residencia de verano a Antonia. Después, hacer otra paradita previa en Hornillos de Eresma (Valladolid) para conocer a Raúl Alonso, el guardián del Espacio Universos, un lugar que nos esperaba desde tiempo atrás.

Este viaje ha sido un regalo inesperado que hemos disfrutado como si de un viaje de fin de curso escolar se tratara. Si los lugares visitados son maravillosos, los seres humanos que hemos encontrado en el camino han sido aún más. Aunque lo mejor ha sido la compañía, el poder compartir ha sido toda una prueba de resistencia para iniciarnos en el sendero de la convivencia consciente. Agradezco infinitamente esta experiencia tan apasionante. 

La partida y primera parada

Partimos el día 6 de julio de buena mañana y ¡por Sorpresa¡ decidimos desayunar en El Vacar. Después de cinco horas de viaje, ¡Sorpresa¡;  Juanjo nos esperaba en el chiringuito donde degustamos deliciosos manjares de Las Hurdes (Cáceres), en un hermoso paraje atravesado por los ríos Batuecas y Ladrillar, en la comarca de Las Mestas.

 

¡Por sorpresa¡, algunas acabamos aliviándonos del intenso calor en El Charco de la Olla, una famosa piscina natural

con un agua cristalina y menos fría de lo esperado, ya que descendía directamente de aquellas hermosas montañas.

 

Las Mestas 

En una primera acepción, «Mestas» significa confluencia de aguas de dos o más corrientes. La segunda versión hace referencia al gremio o a la asociación profesional de origen medieval que agrupaba a los ganaderos dedicados a la transhumancia del ganado, siendo este punto un lugar de paso para las Cañadas Reales que atravesaban la comarca.

Las Mestas es una población perteneciente al municipio de Ladrillar, donde viven apenas medio centenar de seres humanos en un territorio de 11 km²,  dedicados, sobre todo, a la agricultura, la apicultura y el turismo rural. Geográficamente,  ¡por sorpresa¡, nos encontrábamos en la zona oeste del sistema central ibérico,  a los pies de la salmantina Sierra de Francia, en el límite entre las comunidades autónomas de Extremadura y Castilla-León. Unos kilómetros más y llegaríamos a La Alberca. 

En aquella tierra destaca el esplendor de la vegetación natural autóctona:  el brezo blanco, la brecina, la jara, la zarzamora, la madreselva, el lentisco, el enebro, el acebo, el narciso de roca, el lirio  amarillo, el helecho, gordolobo, hipérico…. entre otras muchísimas especies que crecen  en la espesura de los pinares y en los vetustos encinares y alcornocales próximos a las Batuecas.

 

Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia

Aún no nos habíamos repuesto del maravilloso espectáculo de Las Mestas y, desde el Mirador de El Portillo, ya estábamos contemplando el bellísimo parque natural de Las Batuecas-Sierra de Francia (Salamanca).

 

 

Imaginad la sensación de haber pasado en pocas horas del tórrido estío cordobés a estar rodeados de frondosos valles, escarpadas montañas y bosques de robles, castaños, avellanos, alisos, madroños, alcornoques, encinas, durillos….. aire puro, ríos, cascadas, fuentes, manantiales, una de las mayores concentraciones de pinturas rupestres esquemáticas de España, esculturas de vanguardia en mitad del campo …. Una reserva privilegiada. Un paraje de enorme valor medioambiental que te envuelve, te acoge, te magnetiza. «Una visita obligatoria para todo amante de la naturaleza en estado puro», he leído en un blog de senderismo  

https://www.youtube.com/watch?v=zdiOJLe1wsI&ab_channel=PatrimonioNaturaldeCastillayLe%C3%B3n

Habíamos llegado a un oasis dentro del secarral castellano.  Un paraíso en el que disfrutar de un clima excepcional, practicar senderismo y perderse en pueblos donde el tiempo parece haberse detenido. Pueblos, como La Alberca, Mogarraz, Monforte, Miranda o San Martín del Castañar, entre otros,  que conservan su arquitectura tradicional de madera adobe y piedra, sus calles empedradas, oficios artesanales casi extinguidos en otros territorios y sus tradiciones ancestrales. Pueblos en los que aún puedes degustar los productos que cría la tierra elaborados a la antigua usanza. Sin aditivos, colorantes ni conservantes sospechosos. Y en los que, en cualquier esquina, encontrarás  a las lugareñas más ancianas ataviadas con sus trajes típicos. Nos contó  Antonia que abajo, en el valle de las Batuecas,  junto al río del mismo nombre,  en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Francia, hay un monasterio: El Desierto de las Batuecas, regentado por monjes carmelitas,  “más que un lugar geográfico, una experiencia interior de soledad y contemplación”.

 

«De este angosto y solitario valle, parecen salir vibraciones místicas.
Tanto es verdad que hacia el siglo 16 se construyó el monasterio y casi veinte ermitas diseminadas en sus dos laderas,
donde los cuarenta monjes buscaban entonces, la soledad, la paz y la contemplación«

https://www.casasierrasalamanca.com/las-batuecas-monasterio-cascada-del-chorro

https://monasteriodelasbatuecas.wordpress.com/la-hospederia/

 

 La Alberca

Finalmente,  llegamos a La Alberca, ese pueblo del que tanto habíamos escuchado hablar a Antonia en Córdoba y que tanto interés teníamos en conocer. La Alberca es, como reza su publicidad municipal, una villa de arquitectura, artesanía, tradiciones  y gastronomía singulares, además de un lugar exótico en la meseta castellana de impresionante belleza natural que atrae a miles de turistas. En los últimos años se ha convertido en el municipio más visitado de la provincia salmantina. 

La Alberca fue el primer pueblo de España declarado Monumento histórico artístico nacional, en 1940. Afortunadamente, ochenta años después, conserva gran parte de su atractivo, aún habiéndose convertido en un lugar eminentemente turístico. En la actualidad, cuenta con apenas un millar de habitantes que han sabido conservar su esencia y rico patrimonio. Su plaza Mayor está rodeada de fachadas balconadas, soportales y columnas,  muestra de los elementos arquitectónicos que encontramos en las principales calles de la villa,  incluida la fuente donde los viandante hacen un alto en su recorrido para beber el agua directamente bajada de la montaña.  

 

https://laalberca.com/

Tras una tarde de no parar quietos,  que había incluido visita a la espectacular casa de Antonia y Juanjo, ruta turística guiada magistralmente por el propio Juanjo, albercano de pro; y paseo por las Bergancias para conocer la más reciente adquisición de Antonia en la zona de bosque comestible, al anochecer, esperamos en la plaza mayor la peculiar aparición de la “Moza de las Ánimas”.

Esta tradición es un rito de remoto origen que llama al vecindario de la villa serrana a rezar o cantar por las ánimas que están en el purgatorio para ayudarlas en su tránsito hacia el cielo. El personaje lo encarnan distintas mujeres del pueblo que se relevan en su caminar diario a última hora de cualquier tarde, al  son del tintineo metálico de la esquila y una vetusta letanía. Este murmullo que se escucha al oscurecer en las calles de La Alberca, entonado por una o varias mujeres, es el sonido de la también llamada “Esquila de las Ánimas”.

 

Y, después de aquella intensa jornada, tocaba encuentro gastronómico nocturno en el coqueto patio de la casa de Antonia y Juanjo, resguardados por la energía mágica que emanan las dos nogueras centenarias que protegen el lugar. La noche se prolongó hasta la madrugada compartiendo anécdotas del día, detalles de historia local, leyendas de la comarca, proyectos, sueños y, por supuesto, risas, emociones y sentimientos. Otras imágenes de nuestra primera visita a La Alberca se muestran a continuación: 

     

Hago un inciso en este punto para llamar la atención sobre las obras de arte que fueron apareciendo en distintos puntos de la casa a medida que Antonia tenía un hueco entre tanto ajetreo para rescatarlas del lugar donde quedaron guardadas cuando partió para Córdoba, allá por Octubre del 21.  Se trata de esculturas, muebles, objetos decorativos y utensilios domésticos elaborados en madera noble de los árboles criados en el espacio que hoy ocupa la casa cuando se utilizaba como huerto y zona de frutales. Las sensibles manos del artista que han  fraguado  piezas tan hermosas como las que subiremos aquí cuando me pasen las fotos son las de Juanjo. Solicito esas imágenes para admiración de nuestros lectores.  Aquí están ya: 

 

El marrano de San Antón y Lola 

A la mañana siguiente, bien temprano, las más madrugadoras dimos un paseo por otra parte del pueblo antes de emprender, a pie, la ruta más popular de Salamanca, la del camino del agua.  Durante aquel paseo de primera hora, Antonia nos llevó a la ermita de San Blas, que se encuentra muy cerca de su casa. Suele estar cerrada, pero justo detrás es donde guardan durante la noche al marrano que llaman de San Antón.  Si no lo encontráis por el pueblo es probable que esté ahí.

 

En La Alberca hay una tradición curiosa. Cada año, los vecinos crían un cerdo que anda suelto por las calles del pueblo hasta que el 17 de enero, festividad de San Antonio Abad,  se rifa ante las puertas de la iglesia, previa compra de papeletas cuyos beneficios se destinan a alguna ONG. El animal se ha convertido ya en un reclamo turístico para las múltiples visitas foráneas que llegan al lugar buscando al marrano de San Antón y que también se empeñan en alimentar. Se le bendice el día 13 de junio y se le deja vivir libre por el pueblo durante siete meses. 

Antonia nos relató que, durante el mes de agosto, cuando disfruta de la visita de Lola, su nieta, acuden todas las mañanas a darle los buenos días al cerdito y a llevarle su desayuno. Después, bajan a la zona de huertos o caminan un buen rato por alguna ruta del parque natural. O visitan a amigas y vecinas, como la simpática japonesa que cultiva y trabaja con el lino. O a Macu, que regenta una tetería preciosa con un jardín de ensueño. 

 

https://teteria-singular.negocio.site/

 

Imagino ahora, en estos días de canícula, a la niña jugando feliz en el patio de la refrescante casa familiar; correteando libre por aquellas callejuelas de piedra, riendo a carcajadas con las ocurrencias de la abuela, disfrutando del contacto con las plantas, el agua, los animales; saludando alegre y dicharachera a los albercanos; viviendo, en suma, una infancia única que mantendrá viva para siempre en su recuerdo como el paraíso que realmente es. Una gran suerte labrada a pulso por esa gran abuela. 

Os paso ahora algunas fotos de la casa para que os hagáis una idea: 

 

Senderos con arte: la ruta del Agua

La Ruta del Agua  transcurre desde Monforte hasta Mogarraz, atravesando un paisaje de especial encanto en el que se funden Naturaleza y Arte. Nosotros llegaríamos a Monforte desde La Alberca cruzando un vergel de huertas y frutales, varios arroyos y acequias. En este tramo, llamado de “Los canteritos”, conocimos a un hortelano, emigrante retornado, que se lamentaba de los daños provocados por jabalíes y corzos en su cosecha. Una pena, porque la zona es preciosa. La cosecha era abundante y sana gracias al sistema de riego que, en palabras de Antonia, es “impagable”. 

 

Antonia me aclara  que, antes de llegar a la Ruta del Agua propiamente dicha, recorrimos un tramo de la Ruta de la Raíces, entre La Alberca y Monforte, con su LandArt particular,  expresiones artísticas en plena naturaleza que a nuestra anfitriona gusta más que el que descubriremos más adelante.

Seguimos camino descubriendo, además de un paisaje espectacular marcado por el agua, una serie de obras de artistas locales, tamaño gigante, estratégicamente instaladas a lo largo del sendero, en el marco de un proyecto de la Diputación salmantina denominado Senderos con arte (LandArt, precisa Antonia).   Una puesta en valor del patrimonio cultural, etnológico e histórico de la Sierra de Francia, para preservar su memoria, sus historias y sus anécdotas. En total, tres horas de camino que desembocan en Mogarraz, otro de los pueblos más bonitos de España.

Al llegar a Mogarraz encontramos un pueblo típico «serrano» con la curiosidad de que las fachadas están ilustradas con retratos, algo tétricos, a mi parecer. A mí me dio la impresión de estar paseando por un cementerio.  Las imágenes están realizadas por un mismo autor  en la época en la que se empezó a realizar el documento nacional de identidad, dejando reflejadas en la fachada de cada casa la imagen de las personas que vivían allí. El pueblo es bonito, sin duda, pero, si me dieran a elegir, prefiero La Alberca.

Miranda del Castañar 

Nuestra siguiente parada en aquella improvisada excursión que tanto dio de sí fue Miranda del Castañar, una de las poblaciones más singulares de la provincia de Salamanca,  elevada sobre un promontorio rocoso en pleno corazón de la Sierra de Francia. En 1973, el casco histórico de la villa fue declarado Conjunto Histórico Artístico. Otra preciosidad de pueblo que recomendamos visitar. 

https://www.terranostrum.es/turismo/un-paseo-por-miranda-del-castanar

De Miranda del Castañar volvimos a La Alberca para almorzar y partir con destino a Hornillos de Eresma, en la provincial de Valladolid, donde nos esperaba Raúl Alonso, el promotor y alma del Espacio Universos. Esa visita será el contenido del segundo capítulo de este Viaje ¡POR SORPESA¡

Desde aquí, y en nombre de todos los seres que disfrutamos de tan fantástica estancia en La Alberca,  de nuevo, agradecemos a Antonia y a Juanjo su hospitalidad, su acogida, su cariño y, ante todo, su entusiasmo por mostrarnos y hacernos partícipes de  las maravillas de su particular oasis castellano. GRACIAS.

Translate »
error: El contenido está protegido.