El corazón de la Subbética está en flor

Con los primeros días de enero, empiezan a brotar las flores de almendro en el corazón de las sierras subbéticas, al sureste de la provincia de Córdoba (Andalucía. España. Europa).

El parque natural está salpicado de viejos almendros que cada nuevo año se adelantan a la primavera para anunciar la inminente explosión de la luz  que se avecina y  la despedida del invierno,  con sus largas y frías noches.  

A medida que avanza el primer mes del año, las laderas de las suaves sierras que conforman el circuito Cabra, Doña Mencía,  Zuheros,  Luque, Esparragal, Zagrilla y Carcabuey se cubren de una alfombra verde  salpicada de trazos blancos y rosas. El color depende de la especie y su variedad genética, fructificando meses más tarde en almendras más o menos dulces, incluso amargas.

 

 

Esta paleta de colores emerge de entre el predominante verde aceituno del olivar, el verdiblanco del encinar y el dorado del quejigar. En esta época, el quejigo pierde sus hojas, fraguando en su caída, a comienzos de febrero, una lenta danza, en perfecta sintonía con su pareja de baile, las primeras flores de almendro desprendidas. 

Al cuadro se suma una mezcla de aromas y melodías que ponen en modo disfrute al senderista ávido de sensaciones naturales. Fácil le será detectar el olor del tomillo serreño, del lentisco y de la retama blanca. Los majuelos, que aún conservan parte de sus frutos rojos, y la aulaga, con sus incipientes retoños amarillos, completan el escenario.

En este paseo por el corazón subbético, nos acompaña el canto de los jilgueros, los gorriones y los petirrojos; algún halcón peregrino, perdices y codornices. Ya no abundan, como antaño, pero haberlas, haylas en el lugar.

 

Vigilantes desde las alturas, el buitre leonado sobrevuela nuestras cabezas  y la cabra montesa brinca entre los riscos más elevados y casi imposibles de sortear por el ser humano. Es frecuente atisbar alguna en este paseo. 

Descubrimos los ejemplares más hermosos de almendros engalanados con su mejor ropaje partiendo de Luque, por el sendero de las Buitreras. Nos adentramos en un tramo de la Vereda Marchaniega, bordeando la Fuente del Espino y Abuchite, para ir al encuentro del Bailón en su nacimiento, al pie de la cara Oeste del Lobatejo. Al norte de Perpite, tras dejar atrás las encinas centenarias del Navazuelo,  volvemos a encontrar ejemplos majestuosos, que nos acompañarán durante toda la bajada desde el Collado hasta La Zamora, atravesando el hermoso paraje de Las Provincias.

Antes de continuar dirección a Carcabuey, Zagrilla y Esparragal, merece la pena echar un vistazo a la ladera de Santa Rita, donde se ubica el centro de interpretación y recepción del parque natural. Desde la carretera que une Cabra y Priego, salpicado de almendros blancos, divisaremos el sendero que recuerda a Enrique Triano, el autor de la Flora del Subbético cordobés.

 

Después de este recorrido, o en otra ocasión, el senderista podría optar por ampliar el circuito dirección Priego, Almedinilla, Iznájar y Rute, no olvidando Las Lagunillas y algunas de las pintorescas aldeas de la comarca.  Sin demorarse,  porque esta floración es muy efímera. Aunque, a partir de febrero y hasta bien entrada la primavera,  otras especies árboreas tomarán el relevo y estarán en flor para hacer las delicias del espectador. Por ejemplo, los membrillos de Zagrilla y Carcabuey, que en abril convierten la zona en nuestro pequeño valle del Gerte particular. 

Carcabuey, el pueblo con mayor término municipal del parque natural, es un hermoso puerto de montaña, como indica su nombre, de origen romano, y sus elevadas cumbres:  Lobatejo (1.380 metros), Puerto Escaño (1.032 metros) y Gallinera (1.097 metros), entre otros como la Luca y los Pollos (1.000) y Bermejo (1.400). 

La sorpresa de este primer paseo por la Subbética en flor de este recién estrenado 2024 nos la dio, precisamente, una pareja de membrillos japoneses que encontramos en un huerto de Carcabuey. Como pueden apreciar en las imágenes: una preciosidad. 

También hemos de resaltar el toque morado de los pequeños lirios invernales (iris planifolia) que nos acompañaron durante toda la ruta. 

Otros elementos característicos del paisaje son las fuentes  y pilares, abundantes en aquellas sierras del subbético cordobés, labradas en piedra y embozadas en musgo, durillo y berros, entre otras plantas acuáticas. Otra maravilla. 

En otro recorrido, comentaremos sobre cortijos, chozas y eras. Por el momento, no te pierdas el espectáculo del almendro en flor en la Subbética. Como casi todo en esta comarca, mágico.  Os esperamos. Y, si queréis compañía en esta singular ruta y otras, dejad un comentario al pie. Saludos. 

Más info: 

Subbética Mágica

 

 

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