El propóleo, un antibiótico natural ancestral
El propóleo es una mezcla elaborada por las abejas, a partir de sustancias resinosas de las yemas de los árboles, arbustos y plantas pequeñas. Las abejas lo utilizan para sellar, desinfectar y proteger la colmena. Gracias a su riqueza en flavonoides y compuestos fenólicos, ha sido valorado durante milenios por sus propiedades inmunoestimulantes, antibacterianas, antifúngicas y cicatrizantes. Se ha utilizado como remedio natural tradicional en distintas culturas. Hoy, diversos estudios confirman sus beneficios, especialmente cuando se usa puro y sin aditivos. Desde la antigüedad, es el antibiótico natural por excelencia.
Está compuesto por resinas y bálsamos (50-55%), cera (25-35%), aceites volátiles (10%), polen (5%), sustancias orgánicas y minerales (5%). Las propiedades con las que cuenta el propóleos son numerosas. Su principal uso se da en la rama medicinal. Se estiman a escala mundial 19 propiedades terapéuticas, pero se usa también en cosméticos y en la industria alimentaria. Las actividades fundamentales con respecto a su propiedad biológica son: antioxidante, antibacteriano, antifúngica, antiviral, etc.
En muestras de propóleos cubanos han sido reportados efectos antioxidativos y hepatoprotectores. El propóleos se presenta en una variedad de formas, dependiendo el uso que se le va a dar. Para aplicar sobre heridas, hay cremas y tinturas alcohólicas. Para ingerir, hay jarabes, tinturas, extractos y caramelos. También puede presentarse natural, en forma de pasta. La tintura de propóleos se usa como: cicatrizante antiparasitaria, regeneradora de tejidos, antiinflamatorio, anestésico, antipsoriásico y analgésico.
La demanda del propóleos se incrementa cada día, debido a sus múltiples usos. En la mayoría de los casos se emplea en forma de tintura, la cual se comercializa en solución alcohólica al 5% de sólidos totales y 70 GL.
Alergología y otras aplicaciones terapéuticas
Se utiliza para combatir el asma bronquial, la dermatitis alérgica, la neurodermatitis, rinofaringitis-laringitis e inmunodepresiones con manifestaciones alérgicas. En dermatología, se aplica contra el acné, la dermatitis seborreica, la soriasis, las verrugas vulgares y plantares, condilomas, epiteliomas, pitifiasis, micosis y vitiligo.
La úlcera en las extremidades inferiores de causa vascular, el colón, las hemorroides; las fístulas anales y peri anales y la colitis ulcerativa también son tratadas con propóleo en sus diferentes presentaciones.
Trata las hipercolesterolemias; la hipertriglicerolemias, la gingivitis; la alveolitis, la parositosis, especialmente giardiasis; úlceras pépticas y gastritis.
En geriatría, se aplica para el tratamiento de úlceras de cúbito. En oftalmología, para conjuntivitis virales, bacterianas y alérgica. La rinitis bacteriana, viral y alérgica; faringitis y laringitis; post-operatorio de extirpación de pólipos nasales; hemostático en amigdolectomia.
También se conocen efectos positivos en la artritis reumatoidea, osteomielitis, micosis vaginal; parasitosis y heridas sépticas de difícil cicatrización; lupus eritematoso, estrés; neurosis y demencia senil.
Cómo tomar o aplicarse propóleo
La forma de tomar propóleo depende del uso que se le quiera dar al producto y de su formato. La tintura se toma en 5/10 gotas diluidas en agua o infusión una o dos veces al día. Puede aplicarse directamente en la garganta para un efecto más rápido y, en uso externo, ponerse sobre heridas o llagas bucales con un bastoncillo hipoalergénico.
Indicaciones frecuentes:
✔ Cuadros gripales y resfriados
✔ Cansancio general
✔ Prevención en épocas de cambios bruscos de temperatura.
Bálsamo de propóleo
El bálsamo combina el propóleo con aceites esenciales ecológicos, ideal para uso tópico. Sus aplicaciones habituales son labios secos o agrietados, *pequeñas quemaduras o irritaciones, heridas leves, rozaduras o piel inflamada y afecciones cutáneas: psoriasis, hongos, sabañones. Sobre la piel limpia y seca, se pone una pequeña cantidad sobre la zona afectada, una o dos veces al día.
Fuente: Revista CENIC Ciencias Químicas, Vol. 36, No. Especial, 2005







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