Reflexiones conscientes de Emilio Carrillo sobre actualidad en la Tierra 

El año 2022 ha comenzado con novedades significativas de la mano de asuntos como la evolución de la pandemia y a las medidas en torno a ella, el conflicto de Ucrania y sus repercusiones internacionales, la inestabilidad que caracteriza la situación económica, los efectos cada vez más evidentes del cambio climático o la aceleración en el despliegue de la tecnología 5G con todo lo que conlleva.

Son temas todos que merecen una reflexión consciente, aunque la guerra en Ucrania absorbe el interés social –político, mediático, ciudadano…-, por lo que es este asunto que centra los contenidos de este “Informe Consciente de Actualidad: Primer trimestre 2022”.

Tambores de guerra

El año 2022 comenzó con 64 guerras activas en diferentes partes del mundo, sobresaliendo entre ellas tres grandes guerras –se entiende por tal las que causan más de 10.000 muertes al año-: Afganistán/Pakistán (conflicto de Panjshir), Yemen/Arabia Saudita (guerra civil yemení) y Etiopía/Eritrea/Sudán (intervención militar en Tigray).

Y en el nuevo ciclo anual continúan presente frentes históricos, como el israelí-palestino, y se suman otros, como el que enfrenta a Rusia y Ucrania, que, viniendo de atrás, ha adquirido una especial intensidad y ha marcado el inicio de 2022, provocando rumores de un conflicto bélico de alto riesgo potencial, pues Estados Unidos –tras él, con su habitual seguidismo de la política norteamericana, la Unión Europea- ha puesto en marcha sanciones y represalias contra Rusia por haber invadido Ucrania, a la par que China ha mostrado su solidaridad con Rusia.

Con este telón de fondo se someten a la consideración cinco reflexiones básicas: 

1º Más miedo, más inseguridad, más incertidumbre

+De la crisis económica a la pandemia y, ahora, de la pandemia a la guerra.

+El miedo, la inseguridad y la incertidumbre ya no son sensaciones más o menos latentes o patentes, sino que conforman el trípode del peligro existencial que experimenta la humanidad actual –una gran parte, al menos, de los seres humanos- por mor de la irracionalidad, la especulación, la globalización, la precariedad, la disolución de referencias, la sensación de riesgo constante e inminente, la violación de la verdad, la urgencia y la necesidad.

+Este trípode del peligro existencial no es fruto de la casualidad, sino resultado tanto de la inercia imparable de un sistema esencialmente absurdo como de la forma de dominio impuesta por una elite espiritualmente involutiva para ejercer y garantizar su poder, control y capacidad de manipulación: un método preciso -centrado en la emergencia, la inestabilidad, el desasosiego y la zozobra- que el gobierno en la sombra aplica para que los ciudadanos, presos del pánico existencial, sucumban en la idiotización y la inconsciencia cual tela de araña hábilmente tejida por las instancias políticas, los medios de comunicación y su propio “modus vivendi”, contaminado por los paradigmas y pautas de la propia elite.

2º Desconectar de la iniquidad mediante una práctica de vida cotidiana cada vez comprometida y coherente con nuestro verdadero ser, cada vez más auténtica y ejemplar, para ser semillas activas de una nueva generación humana.

3º Un nuevo escenario, el mismo ensayo de ingeniería social

+1.000 millones de personas (las que viven en países de la OTAN) en un contexto de casi 8.000 millones

+Un escenario en el que llama la atención que, aparte de los países de la OTAN, muy pocos se han decantado diplomáticamente contra Rusia, negándose a condenar la invasión de Ucrania: por ejemplo, Brasil y Argentina, que se negaron a condenar a Rusia en el seno de la Organización de Estados Americanos la Cumbre de Estados Americanos; China e India, que se han resistido igualmente; o los países del Sur de Asia, que han evitado las condenas a Rusia con reacciones como las de la India, Nepal o Pakistán, cuyo primer ministro acaba de viajar a Moscú, o el silencio de otras Estados como Afganistán, Bangladesh y Sri Lanka

+Sin embargo, dentro del ámbito de influencia de la OTAN, de nuevo, como en la pandemia, la uniformidad en torno a la versión oficial: instituciones que se posicionan en el mismo sentido, medios de comunicación que repiten sistemáticamente idénticos mensajes y una opinión pública que hace suyo el pensamiento único sin atisbo de reflexión consciente y criterio propio.

4º Pregunta para motivar tal reflexión: ¿Por qué ahora hablan tanto de la paz los mismos que guardan silencio y miran hacia otro lado cuando es Estados Unidos el invasor?

+Basta mirar la historia reciente, de Irak a Afganistán.

+De verdad alguien se cree que cuando el ejército estadounidense invade países situados a miles de kilómetros de sus fronteras lo hace por la “democracia” y la “libertad”. ¿En serio? ¿La democracia que han dejado, por ejemplo, en Afganistán, Irak, Kuwait, Libia, Siria, etcétera?

+Esto no justifica la invasión rusa de Ucrania, ni otorga legitimidad alguna Putin. Pero es un contradicción que por, sentido común, debemos tener en cuenta y evaluar.  

5º Consideración a tener en cuenta en esa misma reflexión: No hay guerras entre países, sino luchas en el seno de la élite que domina el sistema socioeconómico mundial y, a través de él, el entramado político e institucional planetario; no hay confrontaciones bélicas entre Estados, sino pugnas de intereses económicos entre las grandes corporaciones multinacionales empresariales y financieras por medio de las cuales esa élite se ha adueñado del mundo.

Ante lo que estamos viviendo, merece la pena detenerse en este apartado.

 

  1. LUCHAS EN EL SENO DE LA ÉLITE

Una élite dividida

Hay una parte de la élite que está hoy detrás de organizaciones internacionales como la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Podríamos calificarla de luciferina, pues para ejercer su dominio nunca ha dudado en usar métodos, tácticas y actuaciones de perfil “caliente”, incluyendo la violencia y la guerra. Y mediante ese tipo de prácticas ha detentado el poder hegemónico durante siglos, aunque en las últimas décadas se ha visto obligada a ceder una buena porción del mismo ante la presión creciente de la otra parte de la élite, de características más “frías” y proclive a procedimientos de control y acción más sibilinos, que ha ido adquiriendo peso asentándose geoestratégicamente en el continente asiático. Un exponente externo de la misma lo representa, aunque con matices, el llamado Diálogo de Cooperación Asiática (ACD).

Para ahondar en todo lo que ello conlleva e implica, se aconsejan estos dos vídeos de Emilio Carrillo y Enrique de Vicente:

+La meta fundamental del gobierno en la sombra es influir en las almas:

https://emiliocarrillobenito.blogspot.com/2022/02/la-meta-fundamental-del-gobierno-en-la.html

+La sociedad distópica, una realidad forjada por un gobierno mundial en la sombra:

https://emiliocarrillobenito.blogspot.com/2022/03/la-sociedad-distopica-una-realidad.html

 

La OTAN

Hay que recordar que la Organización del Tratado del Atlántico Norte agrupa a 30 naciones (Estados Unidos, Canadá. Turquía y 27 países europeos) que:

+Suman una población de 945 millones de habitantes, el 12% de la demografía del planeta.

+Y un PIB de 37,1 billones de euros, el 49,5 del mundial.

En su seno, sobresale Estados Unidos, tanto por población (330 millones, más de un tercio del total OTAN) como por su envergadura económica (su PIB anual es de 18,5 billones de euros, la mitad del de la OTAN y el 25% del PIB planetario).

Aunque su supremacía mundial se viene reduciendo, aún tienen en sus manos, como se ha indicado, la mitad de la economía global, lo que se manifiesta en un elevado PIB per cápita (39.200 euros), teniendo en su nivel de deuda pública (110% del PIB) uno de sus principales puntos débiles (Véase: https://datosmacro.expansion.com/paises/grupos/otan).

El bloque asiático

Al otro lado, el Diálogo de Cooperación Asiática, un organismo creado el 2002 para promover la cooperación asiática a nivel continental y contribuir a integrar diversas organizaciones internacionales previamente existentes. Aglutina a 34 Estados que, en conjunto, suponen:

+4.510 millones de habitantes, el 57% de la demografía planetaria: destacan China -1.450 millones- y la India -1.410-, que encabezan el ranking demográfico mundial por países, así como Indonesia (280), Pakistán (230) y Bangladesh (170), que también se hallan entre los ocho principales de ese ranking.

+Y un PIB anual que ha crecido notablemente en los últimos lustros y asciende ya a de 29 billones de euros, casi el 40 por 100 del mundial (sobresale China, con un PIB de 13 billones de euros, el 17% del PIB planetario).

Aun así, su PIB per cápita sigue siendo bajo (6.350 euros, una sexta parte del de la OTAN), aunque su nivel de deuda es más moderado (85%) 

 

Tensiones crecientes entre ambas élites y Rusia en medio

Las tensiones entre estos dos grupos dentro de la élite se han agravado en los últimos años, de lo cual es una plasmación evidente la tirantez de relaciones entre Estados Unidos y China.

Y en un marco así, hay un país que en el mapamundi se localiza exactamente entre ambos polos (USA-Europa y Asia). Es Rusia, un Estado venido a menos en lo económico (1,3 billones de euros de PIB anual y 8.850 euros per cápita), pero que sigue contando con una importante demografía (147 millones, la novena del planeta) y, muy especialmente, está a la cabeza del mundo en dos esferas fundamentales:

+Extensión territorial: 17,1 millones de kilómetros cuadrados-, casi duplicando a las naciones que van detrás –Canada (9,9), China (9,6) y Estados Unidos (9,2)-, con la consiguiente disposición de valiosos recursos naturales energéticos (como el gas) y agrícolas.

+Potencial nuclear: Rusia ha hecho un gran esfuerzo económico para mantener su tecnología y arsenal nuclear militar y el número de cabezas actualmente desplegadas y operacionales en correcto estado de mantenimiento podría oscilar entre un mínimo de 10.500 y un máximo de 20.500.

De mirar al oeste a girar la cabeza al sureste

Estando en una ubicación territorial tan privilegiada, la élite rusa se volvió hacia occidente en los años noventa del pasado siglo XX, tras la disolución y desaparición de la Unión Soviética. Sin embargo, la élite asentada en occidente la miro con desprecio, creyéndola capitidisminuida, y se negó a darle una parte de la tarta, aunque fuera modesta, del gran poder que detenta. Como recientemente ha recordado el afamado escritor ruso Evgueni Vodolazkin, “Rusia abrió los brazos a Europa en los noventa y recibió desprecio” 

Ante esto, la élite rusa empezó a girar la cabeza, cada vez más claramente, hacia China y sus vecinos asiáticos. Un proceso de asiatización que tuvo un hito muy importante en la incorporación de Rusia, en 2005, al citado Diálogo de Cooperación Asiática, acrecentado sus relaciones políticas y económicas con China (también con la India o Pakistán).

Lo mucho que Rusia aporta a la élite fría asiática

Este “giro” ruso hacia el sureste de sus fronteras ha supuesto, sin duda, un importantísimo respaldo al mayor peso mundial de la élite “fría” instala en Asia tanto en expansión geográfica como en potencial militar.

+Rusia y China proclaman el comienzo de una nueva era: los presidentes de Rusia y China, Putin y Xi Jinping, suscribieron el 4 de febrero de 2022 una iniciativa global conjunta que modifique el actual orden mundial, al que consideran caduco por tener todavía a Estados Unidos como principal valedor mientras, según ellos, el mundo ha cambiado mucho y es ya “multipolar”:

https://www.abc.es/internacional/abci-rusia-y-china-proclaman-comienzo-nueva-202202130215_noticia_amp.html

¿Cómo puede la élite occidental revertir esta situación?

A la par, supone una peligrosa amenaza para la élite “caliente”, interesada, por tanto, en revertir la situación.

¿Cómo puede hacerlo? Pues intentando sustituir al actual gobierno ruso, que con Vladimir Putin a la cabeza está propiciando el citado “giro”, por otro que lo detenga y saque a Rusia de la órbita asiática.

Sin embargo, esto no es sencillo, dada las características del sistema político ruso, ante lo que desde la OTAN se puso en marcha un plan de presión militar sobre Rusia llamado a poner a Putin contra las cuerdas y forzarle a tomar medidas extremas que, así lo espera la élite “caliente”, dañen económicamente a los círculos de poder ruso ´la oligarquía rusa” de la que tanto hablan ahora los medios de comunicación de los países occidentales, sin hacer mención alguna, por supuesto, a las que domina estos.

El objetivo consiste, por tanto, en la oligarquía rusa promueva un golpe de mano que sustituya el gobierno ruso vigente por otro que sea proclive a los intereses “occidentales”.

Tal plan no ha arrancado ahora, sino hace ya años

En su marco se inscribió:

+La incorporación a la OTAN de países geográficamente próximos a Rusia y que habían pertenecido a la antigua Unión Soviética o al extinto Pacto de Varsovia (algunos surgidos del desmembramiento de Yugoslavia y Checoslovaquia): en 1999, República Checa, Hungría y Polonia; en 2004, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía; en 2009, Croacia y Albania; en 2017, Montenegro; y en 2020, Macedonia del Norte.

+El golpe de Estado “blando” promovido en Ucrania en 2014 para aupar a un gobierno que arremetiera contra los ciudadanos de ese país no ya por ser pro-rusos, sino por mantener, como antiguos miembros de la Unión Soviética, pasaporte ruso.

+Y también en el contexto del reiterado plan se acometió el desembarco masivo de soldados y equipo militar estadounidenses, llevado a cabo a partir del 5 de marzo de 2020, en puertos y aeropuertos de diferentes puntos de Europa (principalmente, Bélgica, Holanda, Alemania, Letonia, Estonia): “30.000 soldados de los EE.UU en Europa sin tapujos”, fue, por ejemplo, el titular del diario italiano Il manifesto. Una ingente movilización de tropas integrada en la operación denominada «Defender Europa 20»: el mayor despliegue de tropas norteamericanas en territorio europeo desde el final de la guerra fría, al objeto de «aumentar la capacidad para desplegar rápidamente una gran fuerza de combate de los Estados Unidos en Europa». La mayor parte del referido despliegue militar tuvo lugar principalmente en el frente oriental, en dirección a la frontera rusa, o incluso en los antiguos espacios soviéticos ahora en la órbita de la OTAN (como Letonia y Estonia).

Dado que la noticia sobre esta movilización del ejercicito norteamericano en Europa en plena propagación del coronavirus saltó a la opinión pública (gracias a unos pocos medios de comunicación independientes, pues los más importantes no ofrecieron información alguna al respecto), el Comando Europeo de los EE. UU. anunció, el 16 de marzo de 2020, una reducción significativa de la operación.

Y ha sido exactamente cuando se empezaba a hablar del cercano fin de la pandemia, pasando el Covid a ser endémico, cuando la OTAN ha retomado sus presiones a Rusia.

Así, han conseguido que Putin opte por la invasión de Ucrania. Algo que occidente esperaba para contar con “legitimidad” no para defender el suelo ucraniano, sino para ejecutar sanciones contra Rusia –el “botón nuclear financiero” se ha llamado- que dañen gravemente los intereses económicos de la élite eslava y, ante esta, está ejecute el mencionado golpe de mano de los círculos contra el actual gobierno.

Graves impactos económicos

     Y a ello a pesar de que esas sanciones y el deterioro de la economía rusa tendrán impactos muy negativos para las economía occidentales. La economía mundial se verá afectada justo cuando aspiraba a consolidar la recuperación tras la pandemia.

+El precio del trigo se ha incrementado un 40% desde comienzos de año y en un 70% en los últimos doce meses.

+El precio del gas también ha subido un 40% y un 86% respectivamente.

+El barril de petróleo se encamina hacia los 150 dólares.

+El litro de la gasolina en España ya roza los dos euros.

+El oro ya ha superado los 2.000 dólares la onza.

Son las primeras consecuencias, porque lo peor está por venir. La inflación se agrava, a la par que hay ya indicios de estancamiento: la tan temida estanflación (aceleración de la inflación coexistiendo con  tasas de desempleo elevadas). Y la subida de los precios empieza a afectar a inversores y consumidores.

Por sectores y empresas, los más afectados van de las distribuidoras de gas de Europa Central a Inditex, así como el sector de viajes y turismo, que vuelve a sufrir un varapalo cuando el fin de la pandemia habría nuevas perspectivas. Obviamente, las empresas con mayor dependencia del mercado ruso son las más vulnerables. Para algunas de ellas, la situación puede ponerlas al borde la quiebra. Otras tendrán que desarrollar nuevas estrategias de negocio en su apuesta por nuevos mercados porque el distanciamiento Occidente-Rusia va para largo.

 La decisión de Alemania de no poner en marcha el gasoducto Nord Stream 2, que iba a transportar el gas ruso a Europa por el lecho báltico, añade más incertidumbre. La alternativa es el gas licuado que puede llegar y ya está llegando precisamente de Estados Unidos, pero todo más caro. Rusia es el primer suministrador de gas natural de la UE (un 40% del total) y el primero de petróleo (una cuarta parte del total).

Situación límite

Y están llevando a Putin a decisiones límites, como pone de manifiesto que, el pasado 27 de febrero, ordenara activar “en modo especial de combate” su arsenal nuclear: “Los altos funcionarios de los principales países de la OTAN hacen declaraciones agresivas contra nuestro país. Por lo tanto, ordeno al ministro de Defensa [Serguéi Shoigú] y al jefe del Estado Mayor [Valeri Guerásimov] que dispongan las fuerzas de contención del Ejército ruso en un modo especial de servicio de combate”, indicó Putin durante un encuentro mantenido al efecto con los dos máximos responsables de sus fuerzas armadas. El mandatario y comandante en jefe supremo de las fuerzas armadas rusas recibió un “sí” y una inclinación de cabeza como respuesta de ambos militares. Después, Putin acusó a Occidente de adoptar “medidas ilegítimas” contra su país en forma de sanciones.

 

  1. ¿CÓMO ACABARÁ TODO ESTO? ¿UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL Y NUCLEAR?

¿Es posible que el gobierno mundial en la sombra promueva una gran guerra que por su extensión territorial se asemeje a las dos mundiales del siglo XX, aunque previsiblemente mucho más mortífera dada la posible utilización de armamento nuclear?

Considerando que una guerra así no sería fruto de circunstancias menores, sino de una decisión adoptada en el seno del gobierno en la sombra, y teniendo en cuenta de que sus programas de acción en marcha les está permitiendo avanzar de forma ostensible hacia sus objetivos de extraviar al mayor número posible de almas, no parece probable que suceda un conflicto de tamaña naturaleza, al menos en el escenario de los años 2022/2023. Además, un hecho de tal calado liberaría de responsabilidades álmicas a un elevado número de personas, lo que choca con la estrategia que se está aplicando.

La única hipótesis que haría real por ahora una guerra global encuentra su base en las tensiones y enfrentamientos que, como se ha apuntado en páginas atrás, se desarrollan dentro de la élite, en una dinámica de concentración del poder cada vez en menos manos y de creciente protagonismo de la rama ahrimánica, en detrimento de la luciferina, lo que puede llevar a esta a un movimiento desesperado que incluya provocar una gran confrontación bélica.

Con todo, no parece que el órdago lanzado por la élite occidental a Rusia vaya a provocar el apoyo a un teórico conflicto bélico por parte de una élite asiática claramente decantado por el dominio “frío” y nada proclive a conflictos bélicos, que son propios de los “calientes”. Aunque en lo que si puede estar interesada la élite “fría” es en que las tensiones OTAN/Rusia se mantengan como manera de seguir socavando la hegemonía occidental y modo de que el bloque asiático acelere su ascenso económico y geopolítico. 

Eso sí, en cualquier caso, todo esto está sirviendo ya para que algunos proyectos, como los ligados a la tecnología 5G, empiecen a mostrar su verdadera cara.

 

  1. EL MOMENTO DE LA CONSCIENCIA: no nos dejemos enredar…

Para terminar, hay que volver a subrayar lo expuesto al inicio de estas páginas sobre la necesidad de desconectar de la iniquidad mediante una práctica de vida cotidiana cada vez comprometida y coherente con nuestro verdadero ser, cada vez más auténtica y ejemplar, para ser semillas activas de una nueva generación humana.

Y con este telón de fondo, se concluye con estas dos reflexiones:

+“Discutiremos sobre la paz, proyectaremos leyes, crearemos nuevas ligas, las Naciones Unidas, y lo demás. Pero no lograremos la paz porque no queremos renunciar a nuestra posición, a nuestra autoridad, a nuestros dineros, a nuestras propiedades, a nuestra estúpida vida. Confiar en los demás es absolutamente vano; los demás no nos traerán la paz. Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni patria, va a darnos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación interna que conducir a la acción externa. La transformación interna no es aislamiento; no consiste en retirarse de la acción externa. Por el contrario, sólo puede haber acción verdadera cuando hay verdadero pensar; y no hay pensar verdadero cuando no hay el conocimiento propio. Si no os conocéis a vosotros mismos, no hay paz.

Jiddu Krishnamurti. La Libertad Primera y Última.

https://jiddu-krishnamurti.net/es/la-libertad-primera-y-ultima/la-libertad-primera-y-ultima-32

+“Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para competir y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”.

María Montessori. Educación y paz.

https://www.montessorivillage.es/educacion-para-la-paz-maria-montessori/

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Fuente original:

 

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