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En realidad, la vida es un hiperrealista juego de «realidad virtual» en el que cada ser ha escogido su propio avatar (cuerpo), su propia partida (entorno de vida) y su propio tiempo. Hay infinidad de juegos «on Line». Cada ser ha escogido su jugador y las circunstancias que le van a suceder en su vida. La magia del juego es que al empezar cada partida, el ser debe recordar que tenía que mejorar/aprender en esta partida. Nada de lo que nos sucede es casual. En un universo cuántico cualquier cosa es posible «en principio». Nosotros mismos vamos «colapsando posibilidades» con cada decisión que tomamos.

Las reglas del juego para aumentar la puntuación y ganar en cada partida son muy simples: actuar por amor (lo opuesto del miedo) y seguir la intuición. Las pistas que nos indican por donde ir son todas aquellas cosas o circunstancias que nos producen miedo, rechazo, repulsa, etc. Todo aquello a lo que no queremos enfrentarnos y vamos eludiendo. Si, en vez de evitarlos, nos acostumbramos a enfrentarnos a ellos, nos daremos cuenta de que se van superando retos y nuestra partida va cambiando.

Creer es crear

Cada uno de nosotros podemos crear nuestra partida para que sea eficaz. Al final, siempre vamos a morir, es decir, nuestro avatar va a desaparecer. Sin embargo el ser, el jugador, habrá puntuado más o menos durante su partida en función de las metas que haya superado. No hay que tener miedo a morir sino que hay que tratar de aprovechar el tiempo de juego. El ser no puede morir pero su evolución puede tardar más o menos tiempo.

En realidad, el tiempo no existe.

Si logras ver vuestra vida de este modo, entenderás muchas cosas. Y recordad, cada uno escoge su avatar y su partida. Todo lo que os vaya llegando es por algo. Saludos a todos de todo corazón.

Gerardo Villar Rodríguez

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