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El Síndrome de La Habana 

Problemas cardíacos, convulsiones, fallos hepáticos, dolores musculares, cansancio, zumbidos, náuseas, vómitos, anemia, insomnio…. y muchos otros síntomas que aquejan cada vez con mayor frecuencia a la población en general podríamos achacarlos en exclusiva a los efectos adversos de las famosas «no vknas». Pero, como la trama es siempre mucho más complicada, ocurre que no sólo esa es la causa. Recordemos que en el origen de la «plandemia» estos síntomas también fueron muy característicos. Y en aquel tiempo, hace dos años exactamente, aún no habían empezado a causar sus consecuencias dañinas los «pinchazos» que iniciaron hace, justo también, un año. 

Por tanto, tenemos que considerar que todos esos síntomas que aquejan a un porcentaje importante de la humanidad son resultado de todos los factores que ya, de hecho, conocemos. Las campañas masivas de inoculación han venido a agravar y acelerar el problema de los venenos que introducen en los seres vivos por tierra, mar y aire. A saber: alimentación, agua, fumigaciones, medicamentos, incluidas sus incontables ¿vknas? y, ahora con más intensidad que nunca: la radiaciones electromagnéticas que emiten desde el sinfin de antenas que han instalado por todo el planeta. 

Obsérvenlo y comprenderán por qué la población está tan enferma; y cada vez a más temprana edad; y por qué está cayendo tanta gente fulminada. 

Ante este ataque definitivo que han emprendido en el marco de la guerra biológica mundial que mantienen contra el ser humano desde hace décadas, sólo nos cabe la defensa propia. Lo primero, alimentación y hábitos saludables, de cuerpo, alma y espíritu. Lo segundo, continuas y persistentes limpiezas en todos los cuerpos. Lo tercero, confianza plena en el plan divino. Respira, disfruta, siente. Ríe, canta, baila. Crea lo que crees. Ilumina. 

En próximas entradas, desde Universo Gesara vamos a recomendar estrategias de limpieza y vida consciente. 

 

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