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Soberanía es la cualidad de tener suprema  autoridad independiente sobre tu propio cuerpo humano de carne y hueso o territorio. El problema es que hemos olvidado que somos poderosos. Hemos olvidado que somos y pertenecemos a una de las más asombrosas especies que haya existido alguna vez. Hemos delegado nuestra autoridad, nuestra independencia, nuestra soberanía, nuestro poder en gobiernos, políticos, médicos, científicos, instructores varios y, sobre todo, en los medios de manipulación masiva. La TV es el rey de nuestros días. La dependencia de nuestra apariencia física,  nuestra debilidad. La aprobación de los demás, la trampa. El miedo nos controla. El miedo a la soledad, a la enfermedad, al terrorismo, a la deuda, al cambio climático, a la inseguridad, etc, etc, etc.

Vivimos en el miedo, atrapados en la impuesta necesidad de que necesitamos a nuestros gobiernos para que nos protejan y dirijan nuestras vidas. Nos hemos convertido en débiles corderos que el pastor conduce al redil o al matadero sin resistencia, sin discernimiento alguno,  voluntariamente, reclamando, incluso, la cárcel o la guillotina.

Cegados por el miedo, y la distracción, la mayoría no ha advertido el fraude masivo en el que nos han sumergido nuestros gobernantes con los instrumentos de la educación, la economía, la política, la economía, las leyes  y la cultura.Pero, has de saber que el gobierno es una creación del hombre y una creación humana nunca debe estar por encima del hombre. Ellos siempre necesitan tu consentimiento y ese es tu Poder.

El poder te lo da el conocimiento de la Ley Natural. El poder para decir “NO”. El conocimiento te permite no temer para hacer frente a cualquier corporación o creación humana que intente someter tu autoridad mediante la Ley del Almirantazgo Marítimo.

Ese poder te lo han ocultado los mismos a los que se lo dieron tus padres engañados. Y lo han utilizado para mantenerte esclavo durante toda tu vida, encerrado en una jaula, haciéndote creer que eres una persona, una entidad ficticia legal creada cuando naciste, a través de tu certificado de nacimiento. No eres un nombre en mayúsculas escrito en un papel propiedad de corporaciones privadas, del Estado o de la Iglesia,  y con un valor en la Bolsa de Nueva York. 

No eres un hombre de paja. Eres un Ser Humano, vivo, libre, soberano.

Más información en el Canal de Andrea Alerta:

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