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Conferencia de Rafael Osuna Luque, cronista de Carcabuey, sobre el Comunal en la Subbética

6 de Noviembre de 2021. Salón de Usos Múltiples. Carcabuey.

 

 

«Hay que reivindicar lo poco que queda de bienes comunales en la Subbética»

 

«En torno a los años 70, se venden los últimos bienes comunales. Lo poco que nos queda hoy son algunas vías pecuarias y abrevaderos. Habría que apostar por el mantenimiento de lo poco que nos queda y por la recuperación de los que se han perdido en las últimas décadas. Existen documentos históricos, datos y leyes, para poner en marcha un expediente que permita devolverlos a la propiedad comunal. Siempre lo fueron. Y deberían seguir siéndolo. La sociedad civil tiene el deber de reivindicarlos».

 

 

En primer lugar, quiero dar las gracias a Román por darme la oportunidad de compartir este tiempo con vosotros y de hablar sobre la historia de nuestro pueblo. Y por poder escuchar las sabias palabras de Félix, que ha hablado de muchas cosas interesantes. No sólo ha hablado de bienes comunales, sino de agricultura, historia y filosofía de vida. Y de las distintas fórmulas de vida que han existido. Coincido con algunas de sus críticas y con su exposición sobre el proceso histórico que ha acabado con los bienes comunales. En este mismo pueblo, es muy reciente el hecho de los abrevaderos y vías pecuarias que hemos ido perdiendo ante la pasividad general de todo el pueblo. Siempre hay avispados que se apropian de lo que no es suyo. Y sorprende que la sociedad civil sea tan pasiva, y tan olvidadiza de sus propios bienes y tradiciones.

 

«Espero que tengáis eco en nuestra comarca, y en nuestro pueblo, porque tenemos asuntos pendientes en ese sentido»

 

Félix ha referido de manera general la desamortización de  1855, momento en que se pone en solfa las propiedades comunales de los pueblos. Pero, también ha dicho que en el siglo XVIII, en Andalucía empiezan a perderse bienes comunales. Y, efectivamente, en 1855, en Carcabuey gran parte de los bienes comunales ya se habían perdido. No todo comenzó a desaparecer con la desamortización. El proceso empezó mucho antes.  

Lo que ha sucedido en Carcabuey con los bienes comunales es representativo de lo que ha ocurrido en la amplia comarca de la Subbética cordobesa, incluso de toda la provincia. Félix ha mencionado Adamuz, donde todavía perviven los montes comunales,  pero en el valle de Los Pedroches, las siete villas de Los Pedroches comparten aún amplios terrenos que tienen su origen en las propiedades comunales. Igual que todo el norte de la provincia. Al contrario de lo que ha acontecido en el sur, donde ha desaparecido prácticamente todo.

 

«En suma, coincido con Félix en que los bienes comunales siempre fueron importantes y en Carcabuey también lo fueron, hasta que empezaron a venderse o a repartirse»

 

Como historiador es inevitable recurrir a la Historia. Mirar hacia el pasado para comprender los problemas del presente. Y, ateniéndome a la Historia, tengo que decir que hasta 1492, momento en que se produce la conquista del reino de  Granada, Carcabuey era un terreno deshabitado. Podía haber entre 50 y 250 habitantes, como máximo.

En el Libro de la Montería de Alfonso XI, en el siglo XIV, se describe que era terreno de caza mayor donde los animales campaban a sus anchas. Todo era bosque, naturaleza y había una gran cantidad de flora y fauna en todas estas montañas. El hombre no había roturado prácticamente nada. Sólo en los alrededores de los pueblos se cultivaba. Ahí comienza la historia de los bienes comunales de Carcabuey.

 

Carcabuey, ejemplo de la pérdida del comunal en la Subbética

El detonante del comienzo de la pérdida de las tierras comunales se produce entre 1530 y 1590, y se debe a la presión demográfica. En ese periodo, la población de Carcabuey pasa de  600 a 1.800 habitantes. Se multiplicó por tres en 50 años. Esta presión demográfica demanda  tierras. Y el concejo municipal opta por comprar tierras a la corona para el abastecimiento de los nuevos pobladores, que en unos casos disfrutan como tierras comunales y en otros como tierras de propios.  

 

Carcabuey es un hermoso pueblo situado en el corazón de la Subbética cordobesa

 

Carcabuey era un señorío dependiente del marquesado de Priego, propiedad de los Fernández de Córdoba. Sin embargo, el concejo municipal optó por comprar nuevas tierras al rey, no al Señor del marquesado.  Como era tradicional, el rey repartía las tierras de realengo (las que conquistaba)  a las gentes que le ayudaban en la conquista de ese territorio. Normalmente, eran tierras de baldíos, poco rentables por su mala calidad agrícola, pero que se utilizaban para uso ganadero. También daba tierras al concejo para que sirvieran al común. Asimismo, el concejo compraba bienes para destinarlos a comunales o de propios.

Pues bien, a través de un pleito dirimido en 1590, por el que se pide al concejo que justifique la propiedad de sus tierras, se conoce que ya estaban compradas con anterioridad. Luego, ya eran comunales a finales de siglo XVI.

Previamente, en 1570, un centenar de vecinos pleitea con el concejo, porque ha arrendado tierras como si fueran de propios, cuando eran de comunes.  Con el arrendamiento de las tierras de propios, el concejo se financiaba. Pagaba a los funcionarios y sus propios gastos de funcionamiento.  Las tierras comunales no se pueden arrendar. Precisamente, el Navazuelo y el Aneal eran bienes comunales en aquella época.

 

El Lobatejo, perteneciente hoy a la finca privada El Navazuelo, fue bien comunal hasta el siglo XVII

 

Durante esa fase de compras de bienes comunes, que transcurre desde la segunda mitad del siglo XVI  y  hasta la primera mitad del XVII, el concejo se hizo con tierras de baldíos para ofrecer a la gente del pueblo  la posibilidad de explotarlas: para pasto del ganado, explotación del fruto de la encina, etc. Pero, empiezan a perderse porque se parcelan y venden a partir de la segunda mitad del XVII. O, bien, porque algunos avispados de la época se las apropian indebidamente. Como ha ocurrido hasta nuestros días.

En Priego, que vive una historia paralela, también se pierden bienes comunales porque el marqués se apropia de ellos, según está documentado. O, sea, que los señores abusaban de su poder y control sobre los pueblos también apoderándose de tierras del común. Esto está denunciado en el caso de Priego. Y, probablemente,  los vecinos de Carcabuey también presentaron denuncias en este mismo sentido.

Finalmente, el comunal también se pierde por repartos del propio concejo o desamortizaciones estatales. Y este proceso llega hasta casi finales siglo XX.

Por ejemplo, entre 1761 y 1790, el estado grabó a los concejos  con una gran cantidad de impuestos. Esto les obligó a vender tierras para poder hacer frente a tales impuestos. Así se perdieron y distribuyeron tierras entre particulares, con el beneplácito del estado y de las autoridades, porque todo el mundo obtenía beneficio. Esto está atestiguado en toda la comarca a lo largo del siglo XVIII.

También está documentado en Carcabuey, como en Cabra y Baena, que el Decreto de 1813, dictado tras la Guerra de la Independencia, posibilitó el reparto de tierras comunales entre soldados participantes en el reciente conflicto bélico. Así se pagaban los servicios prestados.

Otra fecha importante, en exclusiva,  para Carcabuey es la de 1834. Ese año el estado dictó un decreto que permitía a los concejos  enajenar tierras voluntariamente. Muchos pueblos no lo hicieron. Pero, el concejo de Carcabuey  si formalizó un expediente para enajenar bienes comunales.  Ese expediente se remitió a la Diputación de Córdoba para su tutela y autorización. Finalmente, en 1841, la Diputación autorizó la enajenación de unos cientos de fanegas. Este proceso se prolongó tanto debido a una pelea entre clanes miembros del concejo, que también era bastante frecuente.  

Así llegamos a la famosa desamortización, de 1855, tan perjudicial para los pueblos y la gente, que hasta entonces sobrevivía gracias, en gran parte, a los bienes comunales. Esos bienes  pasaron a engrosar grandes patrimonios privados, cuyos dueños eran los únicos que podían pagar. Este proceso fue muy dilatado en el tiempo, llegando hasta el siglo XX. 

Según indican los datos históricos, la presión demográfica de la comarca ha jugado en contra de la pervivencia del Comunal. La densidad de población es muy elevada. LO ha sido siempre. También las coyunturas históricas y las soluciones ofrecidas para solventar los problemas de cada época: recurrir a la venta de territorios comunes. Ojalá hoy pudiéramos contar con gran parte de ellos para sacar adelante muchos de los proyectos que Félix propone.

Nuestra historia ha sido así. Al final, prácticamente, nos hemos quedado sin terrenos comunales en Carcabuey. Por eso, hay que reivindicar el poco comunal que nos queda

En torno a los años 70, se venden los últimos bienes comunes. Lo poco que nos queda hoy son algunas vías pecuarias y abrevaderos. Incluso, habría que apostar por la recuperación de los que se han perdido en las últimas décadas. Existen documentos históricos, datos y leyes, para poner en marcha un expediente que permita devolverlos a la propiedad comunal. Siempre lo fueron. Y deberían seguir siéndolo. La sociedad civil tiene el deber de reivindicarlos.

 

Homenaje a los cabreros y a su importante papel en el sostenimiento medioambiental

Aprovecho la presencia de mi padre y de Rafalito aquí para reivindicar el importante papel que han cumplido siempre las cabras para sostener el monte y la labor que han hecho los cabreros  en este sentido. Hemos perdido el sistema tradicional de conservación que los antiguos sabían utilizar para que todo estuviera en armonía con el ser humano.  Con la cantidad de cabras que siempre ha habido en la Subbética y la mucha necesidad que hoy existe tanto de rebaños  como de buenos cabreros.

 

 

Cómo averiguar sobre los bienes comunales hoy en día

En respuesta a las preguntas planteadas por algunos de los asistentes a la conferencia, sobre cómo conocer hoy cuáles son o fueron los bienes comunales de cada pueblo, Rafael Osuna explicó que la documentación histórica se transfirió a los archivos provinciales. Allí es donde comienza la investigación, consultando un documento del siglo XVIII, el Catastro de Ensenada, que data de 1750. Este fue un documento que se elaboró con una finalidad fiscal, con un interés económico, por lo tanto es una fuente muy fidedigna, la más relevante de aquella etapa. El Catastro de Ensenada consta de tres  volúmenes, aunque el más eficaz y práctico es de respuestas generales breve, donde se responde sobre número de habitantes de cada municipio, características de las tierras, propiedad, calidad del terreno, cultivos, etc.  La consulta es fácil. Puede ser digital, a través del Archivo PARES, una plataforma que comparte documentación de muchos archivos. El Archivo de Simancas tiene digitalizado el Catastro de Ensenada. 

Otra fuente de investigación son las publicaciones universitarias de cada provincia, que reúnen todo tipo de estudios sobre bienes comunales de ese territorio en concreto.

Asimismo, los Boletines Oficiales históricos de la Provincia, que publica cada Diputación, relacionaban la subasta de las tierras comunales que se ponían en venta. También publicitan todas las desamortizaciones desde 1836 hasta siglo XX, las subastas o reparto de suertes, compradores, su valor, etc.  

Los ayuntamientos, en sus libros de contabilidad siglo XX, recogen la venta de los últimos bienes comunales. Como ya se ha comentado, el proceso que se inició a mediados del siglo XVII se prolongó hasta la década de los 70 del siglo pasado, en parte, debido a la masiva emigración del campo a la ciudad que había empezado veinte años antes.

Finalmente, los Archivos de protocolos que los notarios estaban obligados a dejar en el Archivo Municipal y en otros archivos públicos, en relación a las compraventas de bienes de propios y comunales, también son un instrumento de consulta de gran interés.

 

 

*Otros datos explicitados en la tertulia posterior a la conferencia:

Carcabuey fue uno de los pueblos con mayor superficie vinícola durante el siglo XIX. Destacó por la extensión de su viñedo y por la calidad, sobre todo, de su aguardiente. Contó con una potente industria de productora, tan relevante como Chinchón, Cazalla o Rute. Hoy, está totalmente perdida.  

La fanega en Carcabuey corresponde a algo más de cinco mil metros cuadrados. En Castilla, la fanega es más extensa, comprende algo más de 6.000 metros.

 

 

 

*Esta conferencia se insertó en el marco de unas Jornadas en el transcurso de las cuales se llevó a cabo la Primera Recogida de Bellota en la Subbética cordobesa, con motivo del inicio de  la Tercera Temporada del Proyecto Arrendajo. En los siguientes enlaces pueden encontrar toda la información sobre esta actividad:

Félix Rodrigo Mora presenta en Carcabuey su propuesta para la pervivencia de los pueblos ibéricos

 

 

 

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