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Carta a las amantes de las Buenas Hierbas

 

Buenas tardes.

Por motivos que no voy a detenerme a investigar, Telegram me impide entrar en su plataforma desde hace una semana. Según se me indica, de manera muy poco considerada con una buena cliente habitual, si deseo volver a acceder a esa red social estoy obligada a conectarme a través de mi teléfono móvil  y utilizando un código QR.  Lo intenté en una ocasión, pero eran tantos los consentimientos que me exigían que desistí. Hace ya un tiempo que decidí no dar consentimiento a nada ni a nadie. Por eso estoy, prácticamente, fuera de la mayoría de redes sociales, asociaciones y colectivos a los que antes pertenecía. Hace ya un tiempo que decidí ejercer mi libre albedrío por encima de cualquier imposición exterior. Cueste lo que cueste. Incluso si me conduce a un camino de soledad y aislamiento tecnológico y social.

El siguiente paso en ese proceso que tengo previsto es guardar el móvil en el cajón más recóndito del viejo desván y alejarme, definitivamente, de los demás aparatos electrónicos que me rodean. El capítulo final de esa novela será retirarme al campo. Allí viviré  entre buenas hierbas, flores, plantas, árboles, animales, agua y aire. 

Será un escalón decisivo en dirección a la meta que pretendo alcanzar: reconquistar mi soberanía y mi salud.  

Sinceramente, amigas, ese camino de soledad, aislamiento e introspección que he iniciado me está permitiendo reencontrarme con la esencia que soy, esa que olvidé, oculté o dejé escondida en un rincón de mi alma mientras me entretenía en mil afanes por el camino de la vida.

Sinceramente, amigas, ese proceso de introspección, de recogimiento y de reconocimiento del espíritu que soy me ha reconciliado conmigo misma. Me ha dado calma, serenidad, paz. Y cuando soy capaz de captar los sutiles mensajes que recibo a través del roce del viento sobre las hojas de los árboles; del tintineo de las gotas de  lluvia sobre un viejo tejado; de los rayos del sol entre las nubes; a través del silencio, la música o mi respiración……, entonces, además, soy plenamente feliz. Porque alcanzo a comprender, aunque sólo sea por un breve instante, cuál es el sentido de todo. Por qué y para qué estamos aquí, de dónde venimos, qué somos y a dónde vamos. Visualizo ese círculo energético del que todas las almas encarnadas en este aquí y ahora formamos parte, junto con el resto de los seres vivos e inertes, junto con todo el Multiverso infinito.

Sinceramente, amigas, lo único que lamentaba al no poder acceder a Telegram era perder el contacto con vosotras, amantes de las “Buenas Hierbas”, a través de ese maravilloso grupo que hemos creado en esa plataforma digital. Pero, hace un par de tardes, comentándolo con Teresa (Ahimsa), de repente, recibí de arriba una genial idea. Podemos trasladar nuestro grupo a la página web que aún mantengo en internet y de la que soy directamente responsable, porque la financio con mis propios recursos y la sostengo con mi propio esfuerzo.

Se llama “UNIVERSO GESARA”.  Y esta es su dirección: https://universogesara.com/. Si estáis leyendo esta carta, ya habéis llegado.

Bienvenidas¡¡¡¡¡¡¡

Aquí os ofrezco un espacio para vuestra libre expresión y a mí misma me regalo la posibilidad de concentrar todas mis aficiones y las temáticas que me interesan en un único sitio. La dispersión estaba haciendo mella en mi capacidad de concentración.

Como siempre, todo ocurre por y para algo. Sobre todo, lo que aparentemente se presenta como dificultad, obstáculo o negativo, si alcanzamos a discernir su enseñanza intrínseca, resultará un buen aprendizaje.

En la absoluta confianza de que así va a ser, en UNIVERSO GESARA os espero cada día. 

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