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El campo energético que conecta todo 

Cuando  tenemos una emoción en nuestro corazón, estamos creando ondas magnéticas y eléctricas en nuestro cuerpo. que se extienden más allá de nuestro organismo, hacia el mundo exterior. La investigación de esas ondas demuestran que se extienden mucho más allá de nuestro corazón, se extienden kilómetros y kilómetros.  Esto quiere decir que, ahora mismo, en cada momento, con cada emoción, estamos emanando una energía en forma de espejo, que partiendo de ti, de tus emociones, afecta al Universo. 

Entonces, si nuestra creencia es que nuestra sanación está a punto de suceder, que nuestra relación algún día será perfecta  o que la abundancia llegará a nuestras vidas en el futuro, estamos manando al Universo que no habrá conclusión. Tu deseo no tiene un punto final. Permanentemente quedará en espera. Lo que está a punto de suceder nunca sucederá. Esa relación que llegará algún día nunca llegará. Y tampoco esa abundancia que deseas. 

El campo energético de la Matrix Divina no funciona en el futuro, tampoco en el pasado. Funciona Aquí y Ahora. Es una percepción muy sutil, pero de vital importancia. La clave está en que lo que elegimos experimentar en nuestras vidas debemos primero sentirlo en nuestros corazones como si ya hubiera sucedido. Y esto es algo que sucede todo el tiempo, a cada momento, a cada minuto. Por tanto, no desees, no pidas, no ansíes. Experimenta. Cada cosa que quieras experiméntala como si ya la tuvieras. No se trata de ¡ojalá! Es decir, experimentar, sentir: ¡HECHO ESTÁ! y vivirlo desde el minuto 0 como una realidad. No como un deseo. 

La Ciencia occidental contemporánea está equivocada. Porque afirma lo contrario. Dice que nuestros deseos, experiencias, emociones, sentimientos no afectan más allá de nuestro propio cuerpo físico. Sin embargo, existe un campo energético que conecta todo, y está demostrado científicamente desde 1887.  En esa fecha, se llevó a cabo el experimento Michelson/Morley, para determinar si el elemento llamado éther existía.  Se concluyó que sí, aunque no fue ratificado hasta un siglo más tarde, por la Fuerza Aérea de EEUU. ¿Por qué se nos ha engañado tantos años?

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