Florence Scovel Shinn y el Juego de la Vida

Florence Scovel Shinn y el Juego de la Vida

Florence Scovel Shinn y el Juego de la Vida

La mayoría de la gente considera la vida como una batalla, pero no es sino un juego para que nuestras almas aprendan entreteniéndose. El miedo, el sufrimiento y la desgracia no son necesarios para este aprendizaje; son el resultado de la violación de la ley espiritual. Pero, a través de ellos podemos aprender y evolucionar hacia nuestro verdadero destino. Cada persona tiene un lugar asignado que ninguna otra puede ocupar. Hay una tarea por hacer que ningún otro individuo puede realizar por nosotros. Todo tiene un sentido, todo toma significado cuando aprendemos a vivir «El juego de la vida«. La palabra humana puede compararse con una poderosa varita mágica gracias a la cual podemos obtener cualquier deseo, sanar cualquier enfermedad, transformar cualquier situación.

El pensamiento es una fuerza vibratoria y atractiva extraordinaria que nos ayudará a conseguir todo lo que queremos si somos capaces de aprovecharla. Gracias a esta fuerza podemos cambiar nuestras vidas atrayendo todo el amor, la salud y la prosperidad que nos están destinados. Nuestras dudas, miedos y temores son nuestros peores enemigos y nos convierten en esclavos. Existe, sin embargo, la puerta secreta del éxito, que nos permite salir de la esclavitud. Cuando logramos que nuestras vibraciones armonicen con las del éxito, la felicidad y la abundancia, estos llegan hasta nosotros por sí mismos, sin esfuerzo. Podemos llegar a hacer que cambie el rumbo de nuestras vidas por medio de palabras positivas, pues atraemos todo aquello en lo que pensamos.

Florence Scovel Shinn tiene la habilidad de exponer sus enseñanzas metafísicas de un modo ameno y sencillo. Utilizando historias reales, nos explica cómo adoptar actitudes positivas y pronunciar afirmaciones eficaces para lograr ser un vencedor en la vida.

 

Otras fuentes:

https://www.elejandria.com/autor/florence-scovel-shinn/414

https://www.agapea.com/Florence-Scovel-Shinn/

La conspiración de Acuario, de Marilyn Ferguson

La conspiración de Acuario, de Marilyn Ferguson

La conspiración de Acuario, de Marilyn Ferguson

La obra La “Conspiración de Acuario” (Ferguson,1980), publicada por primera vez en Nueva York bajo el título “The Acquarian Conspirancy”, es considerada obra emblemática del movimiento intelectual de fines de los años 70 y comienzos de los 80, que cuestionaba las bases científicas, intelectuales y éticas de la sociedad occidental sustentadoras de los procesos de globalización y modernidad. Otras obras referentes de este movimiento fueron: «El Tao de la Física”,  de   Fritjof   Capra  (1975);  «La Tercera Ola«, de Alvin Tofler (1979);  «Más allá del ego«, de Ken Wilber  (1985) o  «Las palabras y las cosas«, de Michel  Foucault (1974), etc.

La característica común en todos ellos es que publicaban los resultados de sus investigaciones en la revista científica «Brain/Mind Bulletin» (Londres), fundada, dirigida y editada  por la propia Marilyn Ferguson. El  resultado de tales estudios lleva a una concepción del ser humano como el único ente capaz de modificar la naturaleza y, en base a ello, de cambiar constantemente la visión del mundo, de si mismo y de la sociedad que lo rodea.

Dice Ferguson en el primer capítulo: «Una vasta y poderosa red, que carece no obstante de dirigentes, está tratando de introducir un cambio radical en los Estados Unidos. Sus miembros han roto con ciertos aspectos clave del pensamiento occidental, y pueden incluso haber quebrado hasta la misma continuidad con la historia.

Esta red es la Conspiración de Acuario. Se trata de una conspiración desprovista de doctrina política, carente de manifiesto. Está integrada por conspiradores que buscan el poder tan sólo para disgregarlo, y que se valen de estrategias pragmáticas, incluso científicas, pero con una perspectiva tan cercana a la mística, que apenas se atreven a hablar de ello. Son activistas que plantean cuestiones de muy diversa índole, que están desafiando el establishment desde su propio interior.

El paradigma de la Conspiración de Acuario concibe a la humanidad enraizada en la naturaleza. Promueve la autonomía individual en el seno de una sociedad descentralizada. Nos considera administradores de todos nuestros recursos, internos y externos. No nos ve como víctimas ni como peones, no nos considera limitados por condiciones ni condicionamientos, sino herederos de las riquezas de la evolución, capaces de imaginación, de inventiva, y sujetos de experiencias que apenas si hemos llegado a entrever todavía. La naturaleza humana no es ni buena ni mala, sino abierta a un proceso continuo de transformación y trascendencia. Lo único que necesita es descubrirse a sí misma. La nueva perspectiva respeta la ecología de cada cosa: nacimiento, muerte, aprendizaje, salud, familia, trabajo, ciencia, espiritualidad, arte, comunidad, relaciones, política».

La conciencia de la consciencia

Edward Carpenter, sociólogo y poeta de fines del siglo diecinueve, notable por sus cualidades visionarias, describía así este movimiento de cambio: «Si se para el pensamiento (y se persevera en ello ), al final se llega a una región de conciencia situada por debajo o por detrás del pensamiento…, y se hace uno consciente de un yo mucho más vasto que aquel al que estábamos habituados. Y, puesto que la conciencia ordinaria, con la que funcionamos en la vida cotidiana, se funda ante todo y sobre todo en ese pequeño yo local. . . ., se sigue que pasar más allá de él equivale a morir al yo ordinario y al mundo de todos los días. Equivale a morir en el sentido ordinario de la palabra, pero en otro sentido significa despertar y encontrarse con que el «Yo», el sí mismo más íntimo y real, se compenetra con el universo y todos los demás seres. Esta experiencia es tan maravillosa, que puede decirse que, a su luz, desaparecen todas las dudas y los pequeños problemas; y es cierto que en miles y miles de casos, el hecho de haberlo experimentado una sola vez un individuo ha revolucionado para siempre su vida y su concepción del mundo».

A lo largo de la historia, mucha gente ha tenido este tipo de experiencias, tanto accidentalmente como de forma deliberada. Pueden ocurrir profundos cambios interiores en respuesta a una contemplación disciplinada, o con ocasión de una grave enfermedad, de una travesía por la selva, de una emoción paroxística, o a consecuencia de un esfuerzo creativo, de ejercicios espirituales, o de respiración controlada o de técnicas para «inhibir el pensamiento», o técnicas psicodélicas, de movimiento, de aislamiento, música, hipnosis, meditación, o ensoñamiento, o al salir de una intensa lucha intelectual.

A lo largo de los siglos, en diversas partes del mundo, unos pocos iniciados en cada generación han compartido entre sí técnicas diversas, capaces de inducir experiencias semejantes. Fraternidades, órdenes religiosas y pequeños grupos diseminados han explorado lo que parecían constituir dominios extraordinarios de la experiencia consciente. En sus doctrinas esotéricas, hablaban a veces de las cualidades liberadoras de sus experiencias iluminativas. Pero eran demasiado pocos, carecían de medios para propagar ampliamente sus descubrimientos, y la mayor parte de los habitantes de la tierra estaban lo suficientemente preocupados por sobrevivir, como para ocuparse de la trascendencia.

Y, de pronto, en esta década, todos estos sistemas y toda esta literatura de engañosa simplicidad, toda la riqueza de muchas antiguas culturas, se han hecho accesibles al conjunto de la población, bien en su forma original, bien adaptados a la sensibilidad contemporánea.

…. Es como dotar a su mente de sonar, radar y poderosas lentes de aumento, mientras trabajan. La extensa implantación de este tipo de técnicas, y la generalización de su uso en la sociedad fueron predichas por P. W. Martín en los años cincuenta, cuando estaba en sus comienzos la investigación sobre la «conciencia»: «Por primera vez en la historia, el espíritu científico de indagación se está volcando sobre el otro lado de la conciencia. Hay buenas esperanzas de que esta vez puedan mantenerse los descubrimientos, de modo que puedan convertirse, no ya en el secreto perdido, sino en patrimonio vivo de todos los hombres».

Fuente:

https://poraquipasocompadre.files.wordpress.com/2012/11/la-conspiracion-de-acuario1.pdf

El Libro de las Revelaciones o Apocalipsis, según Emilio Carrillo

El Libro de las Revelaciones o Apocalipsis, según Emilio Carrillo

El Libro de las Revelaciones o Apocalipsis, según Emilio Carrillo

Estamos en los tiempos finales de esta generación humana (Cristo Jesús. Mateo, 24). La Humanidad tiene ciclos, que dan lugar a distintas fases del proceso evolutivo. En la actualidad, asistimos al final de uno de esos ciclos que darán paso a una nueva generación humana. Pero, como también dijo Jesús Cristo: «Nadie sabe ni el día ni la hora». Por lo que tendremos que estar atentos a las señales.

Una de esas señalas es el tiempo. Cuando se habla de tiempo, desde el punto de vista de la consciencia, los maestros y sabios dijeron que el tiempo tiene dos manifestaciones: el tiempo material y el tiempo espiritual.

Los griegos, entre ellos Pitágoras: Cronos (tiempo material) / Kairós (tiempo espiritual)

La Tradición maya habla del tiempo (material-lineal)  y del no tiempo (espiritual-cíclico).

El tiempo es como un río por cuyo caudal más o menos recto, lineal, circula el agua a ritmo tranquilo hasta llegar a la proximidad de una catarata, que representa el cambio de ciclo en el proceso evolutivo de la Humanidad, el cambio de tiempo, de lecho por donde va a seguir transitando el agua, el salto de una generación humana a la siguiente. Cronos lleva el timón mientras estamos lejos de la catarata. Kairós empieza a tomar control al acercarnos al salto. El tiempo se acelera, los días se aceleran, la vida va mucho más rápida.

Las distintas humanidades

La Atlántida de Platón. Lemuria, Hiperbórea y otras son las distintas generaciones humanas, . En el contexto de la evolución humana, estamos viviendo un punto culminante. El momento actual es decisivo. Las almas que han venido encarnando en las últimas generaciones están ya preparadas para dar su paso definitivo: desde la apariencia a la esencia; desde lo efímero a lo trascendente. Todas las humanidades que han vivido hasta ahora han experimentado desde lo perecedero que somos. Ahora, empezaremos a vivir desde lo imperecedero. En nosotros hay algo que no conoce la muerte y se va a convertir en el protagonista de la nueva generación humana donde desembocaremos al atravesar esta catarata. La priemra generación humana que su centro de mando no estará en el estar sino en el SER, un cambio revolucionario en el proceso evolutivo humano.

Las tradiciones que abundan en esto dan referencias claras. No todas las almas encarnadas en seres humanos, en libre albedrío, querrán vivir en esa nueva generación humana, porque no vibrarán en la misma onda, desde las cualidades del alma. Querrán vivir apegados al materialismo. La catarata marca un corte, como se dice en el cristianismo. En la mística sufí, es la hora. Esta división será libre.

Jesús de Nazarat, capítulo 25 del Evangelio de Mateo, habla del alma como si fuera una lámpara de aceite. Para vivir en esa nueva generación humana, para disfrutar del banquete nupcial, el alma tiene que tener un mínimo de aceite  para mantener su luz viva. Y eres tú, con tu nivel de vida, quien mantiene la lámpara con el suficiente aceite o no. Las almas que no consiguen mantener ese aceite optarán por otra línea. Nadie decide por nosotros. Se trata de una autoevaluación en consciencia que corresponde a nuestra dimensión álmica.

El calendario maya acababa el 21 de diciembre de 2012. A partir de ese momento, comenzaba Kairós, el no tiempo, una época de la Humanidad que ya no se mide con calendarios, cronómetros u otros instrumentos. Las estelas mayas son contundentes. Llegado este momento, olvídate del tiempo. Estamos al borde de la catarata.

Emilio Carrillo. La Academia de la Consciencia. Entrevista con Lara Hernández, Toni Carcía, Teresa Melgar, Leticia Fernández, Cristina M.

https://www.youtube.com/watch?v=Eh3Emgx4AlI

www.emiliocarrillo.blogspot.com

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Mi regreso a Casa

Mi regreso a Casa

Mi regreso a Casa 

Diciembre 2019

Siempre he sentido una inquietud, una curiosidad, una insatisfacción permanente, algo un poquito fuera de lo habitual. He actuado siempre a la búsqueda de respuestas. Respuestas que no podía encontrar porque sólo en escasas ocasiones me detenía a plantearme las preguntas. Había un magma interno de urgencia por descubrir lo importante que intentaba acallar con las urgencias de lo cotidiano.

Esto se acentúa en esa etapa de tu vida, la madurez la llaman, en que tienes un trabajo exigente, hijos en edad escolar, padres que empiezan con achaques, compromisos sociales en los que te has implicado para seguir acallando esa voz interior.  

Hasta los 30 y tantos, salvo los rebeldes con o sin causa, sigues el camino trazado por el sistema donde nos han nacido y donde moriremos, si un milagro no nos salva. Pasas los 20 años de sistema educativo industrial sin más aspiración que seguir subiendo peldaños en esta carrera hacia ninguna parte. O, si eres capaz de afrontarlo, hacia la muerte física.

¿Y ya está? ¿Esto era todo? Entonces aparece tu primera crisis existencial profunda.

Algunas personas tienen la suerte de sufrir  esa gran crisis en la adolescencia. Pero, en la mayoría de los casos no les sirve sino para profundizar en el error. O vuelta al camino marcado. O sentirte desde los 15 un desclasado, un paria, la rarita, la antisistema.  Más sufrimiento. ´

Porque, hasta ese momento, toda la aprobación nos viene de fuera. Toda enseñanza. Los padres, la familia y los maestros son los dioses. Pero, en ese momento, las emociones nos embargan. Y no nos han enseñado a manejarlas. No nos han enseñado a escuchar a nuestro corazón. Tampoco formación espiritual. Ni financiera. No aprendimos  a gestionar nuestra vida en todas sus perspectivas.

Llega esa primera crisis de identidad. Falta de autoestima, percepción de uno mismo. Creo que soy lo que otros me han dicho. No tomo mis propias decisiones. Convulsión interna. Angustia. Botellón. Sexo. Rock and roll. Malestar. Vacío. Empiezas a dejarte llevar por una forma de pensar externa, un sistema de creencias y unas formas de actuar impuestas desde el sistema. En paralelo, te niegas a ti mismo, lo que verdaderamente eres, tu esencia. Tu Ser.

Eso genera mucho malestar. Mucho vacío. Conflicto interno. Más sufrimiento.

Los que llegamos a intuir eso, como tampoco tenemos herramientas para afrontarlo, nos perdemos en el camino de la evasión, en el mundo de ahí afuera. Y así vamos dando tumbos hasta la siguiente encrucijada.

Cuando nos damos de bruces contra el absurdo de la existencia material aparecen, de nuevo,  todas las dudas. Pero magnificadas. Porque, se supone, que los años y la experiencia nos deberían haber enseñado a gestionarlas. Sin embargo, descubrimos que no tenemos ni idea de quiénes somos, como ser felices, para qué estamos aquí. No nos enseñan a descubrir nuestros talentos, arreglar nuestros conflictos emocionales. Nos educan para perpetuar un sistema económico, donde hay oligarquías, poderes establecidos, un estatus quo. Y ¡pobre de ti¡ como te salgas del camino trillado.

La crisis de la  adolescencia tiene un por qué. Y, como no se resuelve, te encuentras a personas con 30 años que aún prolongan aquella crisis. En algunos casos la evasión se busca a través de las drogas, otras veces de unos estudios y una carrera que, se supone, es lo que tengo que hacer. Pasan los años, encuentro un trabajo, encuentras una pareja, incluso tienes hijos y una hipoteca. Y, de repente, eres un adulto que no tiene ni idea qué ha venido a hacer a este mundo. Porque, lo que sí tienes claro –no todo el mundo, ni siquiera la mayoría- es que no eres un vegetal, ni un animal. Sabes que tú habías venido, o te habían enviado, a hacer algo. Pero no recuerdas nada. Te falta la brújula. Y, además, nadie ni nada aquí te ha enseñado dónde está el norte.

Entonces te embargan las dudas, la insatisfacción, la indiferencia, el victimismo, la culpa, el rencor, resentimiento.

Y, siguiendo el guión sistémico, procedemos a esperar o a intentar lo que nos han enseñado: otros nos arreglarán el problema: psicólogos, médicos, terapeutas miles, deporte, juegos, drogas y rockandroll. Esperamos, por supuesto, que todo se arreglará desde fuera. Porque en ese punto ni siquiera somos conscientes de que existe un YO, que, tal vez, deberías explorar para detectar cuál es la causa de tanta insatisfacción.

Sólo nos acordamos del YO para quejarnos de que el sistema, la realidad, las circunstancia, las personas, los otros y lo otro,  no son las más idóneas para sentirme bien. Por tanto, tienen que cambiar para que yo me sienta bien. Y, si no puedo cambiarlas, ¿qué pasa? Sufrimiento. Dolor. Impotencia. Indignación. Indiferencia. Cinismo. Nihilismo. Fármacos, antidepresivos. Tv. Fútbol. Ocio ….. QUE TE atrapa en una zona de comodidad. Te atrapa el miedo a lo desconocido. De ahí el refrán: Más vale lo malo conocido.

Pero, a pesar de la ceguera, una persona mínimamente despierta aprende tarde o temprano que la realidad no se puede cambiar, ni a los demás. Reconoce que se mantiene en su zona de confort, aunque no se sienta bien, por miedo. No es la sabiduría. No es tu corazón. El miedo es el motor de la mayoría. Y para eso están, sobre todo, los medios de comunicación masivos. Para mantener la sensación de miedo de manera permanente. Para que no indagues otros caminos. Para que no atisbes que hay salida. Miedo y sufrimiento.

Pero, sufrir no sirve para nada. Salvo, que active tu motor del cambio, del progreso, de la evolución. Salvo que te sirva para abandonar el miedo y abrirte a lo nuevo. A cuestionar. A buscar. Entonces, tiene esa función: sacarte de tu zona de comodidad. Moverte el piso.

Se abre una grieta, que se va a ir haciendo un socavón. Y hay un momento en que dices ¡YA BASTA¡. TENGO QUE HACER ALGO.

Y puede ser a los 15, a los 30, a los 40, a los 50…… No hay edad para encontrar el camino de regreso a casa. Nunca es tarde para dejar de creer en la película que nos han contado y montado. Ni siquiera en ti mismo, en lo que han hecho de ti.

En ese momento, has empezado el camino de retorno a tu SER. Enhorabuena¡¡¡ Será largo, pero todo gran proyecto comienza por el primer paso.

Empiezas a tomar las riendas de tu vida. Pero, no tienes herramientas. No sabes por dónde empezar. Sólo sabes, crees, tienes la certeza de que vives, has vivido hasta ese momento, una historia que no es la tuya. Tomas consciencia de que llevas demasiado tiempo enmascarando un runrún interno que cada vez molesta más. Asumes, por fin, que la vida no es sólo salud, trabajo y amor. No es la cuenta corriente llena, el coche más grande, la casa más maravillosa, el viaje soñado, todas las chicas a tus pies, dos hijos superdotados, reconocimiento social. No….. no es nada de eso. Algo en tu interior no funciona. Y no es físico. Aunque, cuanto más dejes de atenderlo, más puede traducirse en dolor material.

El día en que empiezas a mirar adentro has dado el mayor paso. Es un hito en tu historia personal. Pero, ese sí es de verdad. El auténtico primer éxito. Ahí empiezas a recuperar el guión de tu existencia, el que viniste a dirigir. No sólo a representar.  Empiezas a limpiar el polvo y la  paja que te han ido impregnando todos estos años. Ahí vuelves a conectar con el niño que fuiste, cuando aún eras inocente.

Inocencia: ausencia de creencias.

Ahí empiezas a comprender tu ignorancia respecto a quién eres realmente, el escenario, los otros, la vida misma, ……

Cuando tomas conciencia, gracias al sufrimiento, y con humildad, vuelves la mirada hacia ti. Qué he hecho yo para estar así? Quién hay realmente detrás de esta máscara que me he fabricado o me han puesto. Quién soy?

Adelante. No temas. Empiezas a ser sabio.

Sabiduría implica escepticismo y verificación. Contrasta si tus creencias, si tus conocimientos son útiles, provechosas, ….coinciden con tu experiencia.

Dejamos de aceptar como verdad todo lo que nos cuentan.

IMPORTANTE: LO QUE TÚ CREES ES LO QUE TÚ CREAS.

Nos hemos perdido en el mundo. Y la mayoría sigue así, vagando, sin rumbo. Pero, los que nos hemos dado cuenta, al menos, tenemos la posibilidad de re-encontrar el camino. Vamos a ello¡¡¡

PRIMERO.- Aprender quiénes somos.

SEGUNDO.- Descubrir de dónde venimos

Tercero.- Focalizar hacia dónde vamos

Cuarto.- Diseñar cómo hacerlo. O, mejor, entregarlo al Universo. Déjate llevar. Pero, ahora, sí, con consciencia, disfrutando del sendero y de los paisajes.

METÁFORA.- CONOCERSE A UNO MISMO ES COMO ENTRAR A UNA CASA ABANDONADA.

Nos da miedo, nos asusta. Intuimos que vamos a encontrar algo que no nos va a gustar. Doloroso. Oscuro. Oculto.

Entras y  enciendes. Abres la consciencia. Se hace la luz. ¡Ostras¡¡¡ Descubres tu propia casa, donde eres un extraño. 

Puede estar más o menos sucia, destartalada, desordenada, incluso arruinada. Con okupas, nidos de golondrinas, cagadas de perro, gato o humano. No sé. Cada uno tiene que abrir la suya. Descubrirla y decidir qué hace con ella.

Puedes volver a cerrar y olvidarte de ella para siempre. Volver al vacío existencial de fuera. Dejar que la ruina acabe hecha añicos, derruida. 

Puedes decidir limpiar, ordenar, reconstruirla, decorarla y quedarte a vivir para siempre. Cómodamente instalado. 

Puedes, incluso, decidir después arreglar el jardín, desbrozar algunas  hierbas, ponerle un bonito cercado y un mirador donde contemplar las estrellas en verano.

Puedes, más adelante, incluso, quedar con tus vecinos para arreglar tu calle, limpiar, sembrar árboles, poner alumbrado, semáforos.  Así, los niños del barrio podrán transitar felices y seguros en sus bicicletas, patinetes o andando por aquella calle.

Pero, por ahora, volvamos a nuestra casa. Y decidamos qué hacer con ella y en ella.

Emprendamos el camino de regreso a casa, a nuestro hogar.

¿Quieres dejar de repetir una y otra vez los mismos patrones dañinos en tus relaciones? Conoce tus heridas emocionales, esas  que aún sabotean tu vida y tus relaciones. Descúbrete a través de tus espejos, esos que la vida te pone en frente. O a tu lado. Comprende el sentido de esos espejos en tu vida.

Quien necesita vivir esos espejos es tu Ego, el personaje que estás representando. Cuando hayas llegado a Casa, a tu SER, no necesitarás espejos. Porque ya estás en el UNO, en tu totalidad.

Los espejos están ahí para ayudarte a desmaquillarte, una capa tras otra, poco a poco. Porque duele. Pero sana. Y porque te ayudan a llegar a Casa.

Si descubres que tu Casa tiene humedades, sabes que una capa de pintura no resolverá el problema. Tienes que picar, romper y encontrar dónde está la fuga. Te costará más caro. Te ocupará más tiempo. Pero, es la única forma de sanar la herida. Y, a continuación, el perdón.

El perdón es la última estación antes de llegar a Casa. O, si lo prefieres, es la antesala.

Disfrútalo.

Después vendrá el AMOR, la Luz.

Donde hay AMOR no hay miedo. Donde se hace la  LUZ se acaba la oscuridad.

“Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vida, fuerzan a la consciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas, te transforma».

Carl Gustav Jung

Esta mañana, la lluvia me avisó de tu llegada

Esta mañana, la lluvia me avisó de tu llegada

Esta mañana, la lluvia me avisó de tu llegada

Flores del Desierto (2012-2014)

Esta mañana, la lluvia me avisó de tu llegada. Tocó alegre en mi ventana y me dejó la buena nueva. He sabido que eras tú por su sonrisa. He comprendido, de inmediato, por su dulzura. Era una lluvia fina, calma, generosa y limpia. No traía banda sonora, era callada. Apenas perceptible por momentos, pero certera y persistente porque a salvar nuestros campos viene.  No era la lluvia de otros paisajes verdes del norte. Era lluvia de oasis y desierto, que aparece y se va de repente. Su humedad, sin embargo, cala hasta el subsuelo. Así germina toda la vida oculta bajo la superficie, que bulle y bulle en las entrañas. Lo esencial es invisible a los ojos.

Esta mañana, la lluvia me avisó de tu llegada. Y desde entonces la alegría que se escapa por los bolsillos del pantalón o de la falda ha vuelto al redil. Ha entrado sin perros guía, sola, pausada, consciente de cuál es su hogar. Y con su regreso se han marchado esas rayaduras de limón que rasgaban mi garganta. Y el rosa dulce del algodón de feria se ha instalado en mi alma.

Por la tarde, cuando ya el arcoiris vencía en su cortejo a las nubes, he descubierto el jardín resplandeciente. Rojos, azules, verdes y malvas. Amarillos, dorados, rubíes y amatistas. Todos los colores asaltaban mis ojos cual delicados pañuelos de lino bordados en seda para limpiar mis lágrimas. Y el ‘do’ cogió del brazo al ‘re’ para danzar frente al ‘ fa’  y al ‘sol’, enredados por las hadas, las musas, el violín y la flauta. Un rasgueo de guitarra competía con un taconeo flamenco. Y los lunares y las peinetas han salido a pasear. He sentido un buen vino acariciar mi paladar. Y el perfume de la rosa, mi rosa, la que floreció esta primavera en abril, cobijada en una maceta pintada de añil, ha sido más intenso aún. Esa rosa exclusiva ya siempre para mí. Sus pétalos encontrarás, si buscas, a lomos de Platero, mi libro más preciado. O cabalgando junto al jinete polaco, el más deseado. Si tuviera que elegir, quizás, algo de Neruda o el maestro Machado, aquel hombre bueno. O escuchando al pequeño príncipe, que tanto nos enseñó. Porque el tiempo que dediqué a mi rosa la convirtió en sin par.

Esta mañana, al asomarme a mi azotea, los nenúfares del estanque bailoteaban cantarines. Y Amaranta salía a pasear tras sus cien años de soledad. Libélulas y luciérnagas se hicieron luz y color. Amapolas y jaramagos pintaron a Vicent Van Gogh. Caléndulas y petirrojos se han ido de infantil excursión entre jaras y tomillos, brezos y retamas. Cogieron el autobús de los sueños y cantaron a coro cuando la niebla se perdió. De nuevo, todo estaba en su lugar. El orden natural se había vuelto a instalar. Así, fluyendo, como el agua mansa de manantial. Así, como por arte de magia. Evidente, había llegado el mago.

La lluvia me lo dijo esta mañana, cuando me asomé al balcón. Me avisó con un toque ligero en el cristal y, como Alicia, sin pensarlo, lo atravesé sin más. Al instante, corrí, corrí, sin cesar, como Alicia, detrás del señor Conejo blanco, esquivo y puñetero; en permanente estampida, jugando un continuo escondite. No siempre quien dice decir siempre la verdad es tan sincero. No siempre quien dice esconderse siempre detrás de mil máscaras es tan embustero. No encontré al señor Conejo blanco. Pero allí estaba la señora Reina de corazones y su señor Rey; el señor Sombrero loco y la señora. Liebre; el sr. Carpintero y Diana, la gata; la oruga y la morsa; las flores y las rosas, los pájaros y las mariposas, ¡siempre las mariposas¡. El esplendor en la hierba desayunaba con diamantes, y Norma renacía del crepúsculo de los dioses. Personajes históricos jugaban al parchís con héroes mitológicos. Hablaban de recuerdos, o en latín, de las ferias de los pueblos; escuchaban su melodía de las sieteypico o se marchaban a la feria o descubrían la lluvia a través de la pintura. Todo eran risas, y sonrisas, y carcajadas. Todo eran frases, y palabras. También había canciones, y notas, y melodías. Y el pentagrama, atrevido, jugueteaba con relatos y poesías. Todo era. Todo es un cuento, acaso, ¡bendito cuento es¡.

Esta mañana,  la lluvia me avisó de tu llegada. Desde entonces, en el Desierto, la luz ha vuelto a ser dorada.

Pasionaria 29 septiembre, 2012

Cassssssss…. ay mi Cas!!!! mi pequeña y gran Casandra!!! que lindo escribes, que precioso sientes, vives y gozas….al leerte las lágrimas de la emoción han llenado mis ojos….porque con cada una de tus palabras yo sentía. He podido leer tu corazón y tocarlo, acariciarlo….
Cada estación nos trae algo nuevo, lo que necesitamos. Se que el otoño para ti más que para nadie será estación de segundas cosechas, porque eres paciente.
Besazos preciosa.
Feliz luna llena, es la primera del otoño, plenitud nos traerá y segundas oportunidades a quien pacientemente las han esperado.

Blanca 28 abril, 2013

Poético y gentil relato, Cas, con un toque de melancolía que produce una cierta sensación de pérdida. Tal como éramos. ¿verdad?
También yo he visto la lluvia esta mañana pero ha durado poco. No es su momento.
Ahora es tiempo de otras luces, Cas, más audaces y la melancolía no puede tener cabida en nuestras almas No sientas nostalgia. Tenemos mucho por hacer y hay que pensar (aunque sólo sea por mitigar anhelos), que no siempre cualquier tiempo pasado fue mejor. Vendrán otros y serán mejores. Seguro.
un besito
Blanca

Casandra 2 mayo, 2013

Por supuesto, Blanca. Tú sabes que estoy de acuerdo absolutamente con tu planteamiento. Tenemos tanto por hacer que estoy estresada -ja,ja,aja.-. Me río, aunque no es broma, ya sabes. Pero así intento relajar la situación.
No suelo sentir melancolía ni nostalgia, salvo en contadas ocasiones. No tengo tiempo, además. Siempre pienso que lo mejor está por llegar, aunque procuro aprovechar el maravilloso instante presente que mañana será pasado ya, por tanto, irrecuperable. Y lo pienso de verdad. Así que aquí estaremos para disfrutarlo. Seguro.
Un beso. Hasta luego.

Magnolia 18 enero, 2014

Me encantó Casandra, genial!!! Cierto que lo mejor está por llegar y el presente es para disfrutar. besazos

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