Molino de Inca, un oasis zen en el corazón de la costa del Sol
En pleno corazón de la Costa del Sol, se encuentra el Molino de Inca, un frondoso oasis que alberga más de un millar de especies vegetales. Considerado el jardín botánico más espectacular de Andalucía, está ubicado en Torremolinos y se ha convertido en un reclamo turístico de imprescindible visita para los amantes de la naturaleza.
El jardín botánico Molino de Inca abrió sus puertas el 10 de Mayo de 2003 y su nombre se debe al antiguo molino de trigo que sigue en pie y ha sido transformado en museo. Una visita a esta estructura única (del siglo XV) promete una experiencia informativa, educativa e interactiva para toda la familia.
Este exótico paraíso, situado en el Camino de los Pinares, es un remanso de paz y un homenaje a la historia de la comarca. El centro de este espacio de más de 40.000 metros cuadrados gira en torno a una réplica del antiguo molino harinero que aprovechaba las aguas de los manantiales de la zona para la molienda.
Estos manantiales, el de La Cueva, el de Inca y el del Albercón del Rey -visitado por el rey Alfonso XIII en 1926- son el origen de la ciudad, por lo que constituyen un elemento crucial dentro del jardín, tanto por su función ornamental como por su importancia histórica.
Rehabilitado en 2003, el Jardín Botánico Molino de Inca no solo conserva la memoria de los antiguos molinos de la zona, sino que ha evolucionado hasta convertirse en un paraíso que acoge 150 variedades de palmeras, más de 300 árboles de diferentes familias y unos 400 arbustos distribuidos entre senderos y miradores. Un cuidadoso diseño también ha dado cabida a plantas y flores complementadas por riachuelos, fuentes y cascadas que cubren gran parte del espacio.
Además, habita en él una abundante fauna que incluye ejemplares de aves exóticas, algunas de ellas únicas en España, instaladas en pajareras estratégicamente ubicadas por todo el recinto, que tiene en su jardín japonés uno de sus rincones más especiales.
Jardín japonés
El jardín zen, de 500 metros cuadrados, recrea a la perfección los paisajes característicos del estilo Tsukiyama, con colinas, lagos y una disposición armoniosa de plantas sobre una ladera rocosa. Es un homenaje al país del sol naciente que contrasta con el paisaje mediterráneo que lo rodea. También cuenta con elementos decorativos propios de la cultura japonesa y una impresionante colección de árboles bonsai.
Un riachuelo artificial fluye por los jardines hasta desembocar en tres estanques diferentes en los que proliferan las plantas acuáticas y peces de diversas especies. Uno de los elementos más impresionantes es el laberinto natural de Aligustre con un enorme pino de 30 metros.
La más reciente reforma ha incluido la instalación de nueva iluminación, la construcción de un puente sobre uno de los estanques, la replantación completa del jardín, y la incorporación de elementos típicos de la cultura japonesa como toris y farolillos.
Entre las principales actuaciones destacan la impermeabilización del estanque, la restauración de miradores y papeleras de madera, la colocación de nuevas piedras decorativas y la mejora de la iluminación, permitiendo disfrutar del espacio tanto de día como al atardecer.
Cuatro estatuas de mármol rosa italiano simbolizan las estaciones del año, complementadas por una colección de estatuas distribuidas por todo el jardín.
El conjunto permite disfrutar de un entorno mágico donde el agua que cae por cascadas y fuentes aporta la melodía musical que acompaña al canto de miles de pájaros. El Jardín Botánico Molino de Inca está abierto al público de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.
Consuelda, la planta para las fracturas y el dolor
La consuelda es una planta medicinal que se utiliza en baños o cataplasmas del cocimiento de las hojas sobre las inflamaciones externas, luxaciones, neuralgias, golpes, torceduras, esguinces, fracturas y esguinces. Alivia el dolor del cuerpo, por lo general, gracias a su poder antiinflamatorio y como portadora de vitamina B12. También presenta propiedades para casos de almorranas, heridas, gota y varices.
De fácil cultivo, aunque también crece en el campo de forma espontánea, puede llegar a medir hasta un metro de altura. Es una planta que crece en cualquier tipo de terreno, pero especialmente en zonas húmedas, bordes de ríos y lugares con agua abundante. En zonas frías, permanece durmiente durante el invierno, pero crece con vigor cada primavera.
Originaria de Europa y Asia, su uso terapéutico se remonta a la Edad Media, aunque se sabe que Dioscórides la utilizaba para curar heridas. Médicos de la época realizaban preparados contra lesiones propias de actividades físicas fuertes como contusiones resultado de combates.
Esta planta también es conocida como suelda, consuelda mayor, consuelda áspera, consólida, consólida mayor, hierba de las cortaduras, hierba de los cerdos, lengua de buey, oreja de asno, ricasuelda, silbote, sínfito.
Su nombre genérico, Symphytum, proviene del griego sympho o symphein, que significa «crecer juntos», y phyton, «planta». Sus hojas tienen uso culinario, y también sirven como forraje animal y abono, por su aporte de potasio, en purín o concentrado de hojas. Las flores de la consuelda también son potentes polinizadores.
Propiedades medicinales de uso interno
Debilidad capilar.
Dolor durante el coito.
Enfermedades del sistema nervioso.
Flujo vaginal.
Gastritis, ulceras estomacales.
Golpes oculares.
Hemorroides, almorranas.
Inflamación del estómago.
Paliativo del cáncer de estómago.
Pérdida de masa muscular.
Problemas de visión.
Problemas respiratorios.
Regenerador del cuerpo.
Sinusitis y tuberculosis.
Propiedades medicinales de uso externo
Cicatrizante y coagular de heridas y quemaduras.
Flujo vaginal.
Gingivitis
golpes oculares e infecciones oculares.
Hemorroides, heridas anales.
Hernias discales.
Infecciones vaginales.
Lesiones óseas.
Músculos contracturados.
Paliativo de la osteoporosis.
Paliativo de la Psoriasis y tumores en la piel
Ulceras en la piel y varicosas
Suelda consuelda para el cabello
Las propiedades para favorecer la salud y vitalidad del cuero cabelludo no es ajena a esta planta, ya que la raíz se usa en la elaboración de muchos productos capilares que nos venden para dar brillo, mantener fuerte el folículo capilar, estimular el crecimiento del cabello, eliminar la caspa y combatir la sequedad del cabello.
¿Cómo se prepara la suelda consuelda?
En Cataplasma: Se puede usar la planta fresca machacada, o la raíz, tallo u hojas secas molidas. En ambos casos mezclar con un poco de aceite de romero o agua hasta darle textura a la mezcla. Antes de aplicar, se lava la zona afectada con agua de llantén o agua de caléndula; para luego colocar las hierbas preparadas sobre la zona a tratar, tapar con una gasa o tela de algodón y sujetar con ganchos o realizar un suave vendado.
Infusiones para lavados de uso externo: Cocción de 500 gr de la planta seca o fresca para un litro de agua, dejar hervir por 15 minutos, retirar del fuego y dejar tapado hasta que se enfrié. Esta agua de suelda consuelda se usa para lavar las heridas o zonas adoloridas.
Infusiones para beber: Cocción de la planta seca o fresca 20 gramos para un litro de agua. Dejar hervir cinco minutos. Una vez frio se puede beber hasta tres tazas al día.
Macerados: Los macerados pueden ser de uso interno o externo de acuerdo a los productos que se empleen. Por ejemplo, puede macerar 100 gramos de la planta seca o fresca en una botella de vino, aguardiente, pisco, o tequila, durante dos semanas. Este macerado se puede tomar una vez al día. Otra opción es macerar la planta en alcohol medicinal, o ron de quemar, pero sólo para uso externo, y se usa para frotaciones externas que alivian dolores.
Remedios caseros con suelda consuelda
Fisuras anales: Con el jugo fresco ayuda a cerrar grietas en los pezones y fisuras anal.
Gota: Usar 500 gramos de hojas frescas por litro de agua fría. Dejar macerar una noche, al otro día hervir y añadir al agua del baño.
Grietas en los senos: Con el jugo fresco ayuda a cerrar grietas en los pezones y fisura anal.
Hemorragias: 100 a 150 gramos de raíz fresca por litro de agua. Poner a hervir y dejar macerando toda la noche. Usar para lavar las heridas afectadas.
Heridas: Macerar en un litro de agua hirviendo durante dos horas 150 gramos de raíces frescas y muy limpias de consuelda. Filtrar el líquido y usarlo para lavaduras.
Pulmones: Se desmenuzan de 2 a 5 raíces y se ponen a macerar en un litro de vino blanco o algún otro durante 5 o 6 semanas.
Quemaduras: Aplicar la raíz fresca puesta un minuto en agua hirviendo luego pelándola y machacándola en un mortero.
Rotura de ligamentos: Usar 500 gramos de hojas frescas por litro de agua fría. Dejar macerar una noche, al otro día hervir y añadir al agua del baño.
Tos: 100 a 150 gramos de raíz fresca por litro de agua. Poner a hervir y dejar macerando toda la noche. Realizar gárgaras con el agua dos veces al día.
Ulceraciones de la boca: Macerar en un litro de agua hirviendo durante dos horas 150 gr de raíces frescas y muy limpias de consuelda. Filtrar el líquido y usarlo para lavaduras.
Varices: Usar 500 gramos de hojas frescas por litro de agua fría. Dejar macerar una noche, al otro día hervir y añadir al agua del baño.
Contraindicaciones
El uso interno en exceso y prolongado puede ser toxico por su contenido de alcaloides peligrosos para el hígado. Si padece de enfermedades hepáticas, evite su consumo interno.
Cultivan un árbol mítico mencionado en la Biblia de una semilla milenaria
Una semilla recuperada durante las excavaciones arqueológicas de una cueva en el desierto de Judea, en 1986, fue germinada con éxito y en la actualidad ya tiene una altura de tres metros. A través de un análisis de radiocarbono, su origen se fechó entre 993 y 1202 después de Cristo. La secuenciación de ADN y el análisis filogenético la identificaron como perteneciente al género de angiospermas Commiphora Jacq., hermana de tres especies de Commiphora del sur de África, pero única entre todas las demás especies muestreadas hasta la fecha. La plántula germinada no estaba estrechamente relacionada con las especies de Commiphora comúnmente cosechadas por sus oleorresinas fragantes, incluida Commiphora gileadensis (L.) C.Chr., que se considera el origen del «bálsamo de Judea» o «bálsamo de Galaad» mencionado en la Biblia por sus propiedades curativas.
Un estudio dirigido por Sarah Sallon ofrece varias hipótesis sobre el origen, características y significado etnobotánico de esta antigua y desconocida semilla, incluida su identificación con un árbol productor de resina balsámica referido en fuentes bíblicas, el tsori.
Bálsamo curativo
La primera mención del aceite balsámico aparece en el libro del Éxodo y se nombra como “aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático”. Pero, ya antes se habla de los bálsamos en el Génesis, en particular del bálsamo de Galaad, relacionado con la curación de Ezequiel y Jeremías. Ahora, los autores del estudio publicado en Current Biology, aseguran haber encontrado la fuente de ese bálsamo a través de la recuperación y cultivo de una misteriosa semilla de 1.000 años de antigüedad, descubierta en el desierto del norte de Judea.
El equipo de Sallon ha tardado casi 14 años en hacer crecer un árbol a partir de la antigua semilla, recuperada durante una excavación arqueológica en una cueva del Bajo Wadi el-Makkuk (31°53′27.92″N, 35°21′2.88″E), a finales de 1986.
La semilla, que formaba parte de los hallazgos arqueológicos, fue almacenada en el Departamento de Arqueología de la Universidad hebrea de Jerusalén hasta que la doctora Sallon la seleccionó entre otros materiales arqueobotánicos. Estaba bien conservada y presentaba 1,8 cm de largo y 0,565 g de peso. (Código de identificación: HULMKG1). Se plantó en 2010 en el invernadero del Centro de Agricultura Sostenible (CSA) y las plántulas emergieron aproximadamente 5 semanas después.
El ejemplar mide ahora unos 3 metros de altura y ha sido bautizado con el nombre de “Sheba”. A pesar de su espectacular desarrollo, al no haber florecido, no cuentan con material reproductivo para intentar una descripción completa de la especie en este momento. Sí han podido realizar análisis de ADN, químicos y de radiocarbono del árbol, revelando nuevas pistas sobre sus orígenes.
Los investigadores identificaron a Sheba como perteneciente al género Commiphora, que se encuentra dentro de la familia de la mirra y el incienso, y comprende aproximadamente 200 especies de plantas vivas. Las plantas Commiphora se encuentran principalmente en África, Madagascar y la Península Arábiga.
También tiene otros vínculos, aunque más débiles, con las especies de Commiphora que producen resinas fragantes, como C. gileadensis, que algunos investigadores creen que es la fuente histórica de un preciado perfume e incienso llamado «Bálsamo de Judea» o «Bálsamo de Galaad» en la antigüedad.
Fuente del “tsori bíblico”
Sorprendentemente, los investigadores dicen que el espécimen podría ser la fuente del «tsori» bíblico, un extracto resinoso asociado con la curación en Génesis de Jeremías y Ezequiel y muy apreciado en el mundo antiguo.
“La identidad del tsori bíblico ha sido objeto de debate durante mucho tiempo” – señala el estudio -. La sustancia está vinculada con la región histórica de Gilead, que se encuentra al este del río Jordán, entre el río Yarmuk y el extremo norte del Mar Muerto. Fue exportada a todo el imperio romano.
La oleorresina del bálsamo de Judea se utilizaba como perfume, incienso, medicina, tratamiento para cataratas, embalsamamiento, antídoto contra venenos/veneno de serpiente y con fines rituales/ceremoniales.
Cultivado únicamente en oasis de jardines alrededor de la cuenca del Mar Muerto, el bálsamo de Judea no se consideraba originario de la región. Los comentaristas clásicos, incluidos Estrabón y Flavio Josefo, atribuyen sus orígenes al antiguo reino de Saba, que abarca partes de Etiopía, Eritrea y Arabia del Sur, conocido por sus árboles aromáticos y su participación en el comercio de especias.
Los vínculos comerciales entre el sur de Arabia y el reino israelita sugieren que el bálsamo se introdujo en Judea en el siglo X a. C. o después de la conquista de Israel por parte de Asiria en el siglo VIII a. C. con el establecimiento de oasis en el Mar Muerto como centros para su cultivo.
En el siglo IX d. C., a pesar de su importancia económica, el bálsamo había desaparecido de la región y, según los geógrafos árabes, el «bálsamo verdadero» sólo se encontraba en los jardines de Ayn Shams (Matariyya), Heliópolis (Egipto), donde, según se informa, una cepa cultivada y estéril, supuestamente originaria de Judea, todavía existía en el siglo XVI d. C.
La semilla de la que creció Sheba, que cuenta con mil años de existencia, probablemente, sobrevivió de una población ahora extinta de árboles existente en la región que comprende el actual Israel, Palestina y Jordania, según los investigadores.
Propiedades medicinales
“Nuestra hipótesis inicial era que Sheba podría ser un candidato para el ‘bálsamo de Judea’ histórico – añade el estudio -, pero la falta de compuestos aromáticos del árbol nos llevó a refutar esta idea. En cambio, los análisis mostraron que Sheba tiene una gran cantidad de propiedades medicinales, lo que junto con otros factores (incluida la ubicación en el desierto de Judea del norte donde se encontró la semilla) sugiere que el árbol podría ser el origen del tsori bíblico”.
El análisis químico de las hojas y la resina de Sheba reveló que el árbol es rico en triterpenoides pentacíclicos, que son compuestos biológicamente activos con propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas. Las hojas y los tallos también tienen un alto contenido de escualeno, una sustancia natural y aceitosa con propiedades antioxidantes y suavizantes de la piel.
“Creemos que estos hallazgos respaldan nuestra segunda hipótesis: … ‘Sheba’… puede representar un linaje extinto que alguna vez fue nativo de esta región, cuya resina ‘tsori’, mencionada en los textos bíblicos, era valiosa, asociada con la curación, pero no descrita como fragante – concluye el estudio -.Si el bálsamo de Judea sobrevive hoy como una especie existente de Commiphora, existe la posibilidad de que los científicos aún no lo hayan reconocido”.
¿Te imaginas vivir en un mundo donde la felicidad no dependa de la cantidad de dinero en tu cuenta bancaria si no de cómo manejas tus deseos y conflictos internos?
«No es la ausencia de conflictos, si no la capacidad de lidiar con ellos lo que constituye un signo de madurez»
(Carl Gustav Jung)
La psicología minimalista de Carl Gustav Jung puede transformar tu vida, ayudándote a encontrar abundancia y satisfacción en las cosas más simples. En lugar de lograr todos nuestros deseos debemos enfocarnos en cómo los manejamos reduciendo nuestras necesidades y encontrando nuestra satisfacción en cosas simples y abundantes.
«Necesito poco y lo poco que necesito lo necesito poco».
(Francisco de Asis)
Jung también enseña que la felicidad no sucede por casualidad, si no por elección. Tenemos el poder de decidir, de optar por la alegría en lugar de por la depresión y la escasez. Al elegir conscientemente vivir con menos podemos encontrar más paz y satisfacción en las cosas simples de la vida. Si lo que necesitamos es escaso, es más difícil obtenerlo. Porque todos quieren. Por tanto, quedamos expuestos al estrés, al descontento y a la inseguridad. Tendemos a preocuparnos por no tener lo que queremos, por perder lo que tenemos o porque el futuro no sea como deseamos.
Sin embargo, una alternativa mucho más positiva sería una mentalidad minimalista de abundancia. Si no sentimos falta de satisfacción en nuestras necesidades, alcanzaremos rápidamente un estado de contento. Por tanto, la manera más rápida de alcanzar nuestras necesidades es rebajando nuestros objetivos. Cuanto menos quieras, más tendrás. Y cuando tengas o te sientas en abundancia nos preocuparemos menos por ganancias o pérdidas, estaremos menos estresados por la posibilidad de perder y menos temerosos de cambios.
Estar satisfecho con poco lleva a una vida más despreocupada. Por lo tanto, más feliz.
Cuando la felicidad nos falta, necesitamos trabajar duro para obtenerla. Los requisitos para la felicidad que requerimos pueden ser bienes materiales (dinero), estatus social, una pareja perfecta, o una combinación de todo ello.
Imagina trabajar como esclavo indefinidamente para cumplir estos requisitos y mantenerte indefinidamente insatisfecho. Porque, mientras no alcances estos objetivos no estarás satisfecho, no serás feliz.
Y, finalmente, cuando obtienes tu santo grial, te aferras a él ansiosamente. Pues, la idea de perderlo después de tan gran esfuerzo significaría el fin de tu felicidad.
Qué vida de exigencia sería esa?
Una vida de exigencia, de sacrificio, de condicionamientos, que depende de elementos externos e inestables. Incluso, el menor de los cambios amenaza los cimientos de tu bienestar.
Ejemplo: Una vida, casa, familia, trabajo y vida social perfectas, etc. Lo que se podría considerar el culmen de la felicidad, puede derrumbarse en un instante, como un castillo de naipes.
Jung afirmaba que cuanto más nos apegamos a nuestra persona, más nos alejamos de nuestro verdadero yo.
Cuanto más buscamos una felicidad basada en cosas externas y superficiales, más nos alejamos de nuestra verdadera naturaleza y necesidades auténticas.
Cuanto más necesitamos estar satisfechos, menos satisfechos estamos abundancia. Abundancia implica que tenemos más que suficiente. Aunque, esto es subjetivo. Para unos, muy poco es suficiente. Para otros, nunca es suficiente.
Además, nuestra idea de lo que es suficiente tiende a cambiar con el tiempo. Por ejemplo, en la juventud, tener dinero para fiesta, algún viaje o vestido parece suficiente. Pero, cuando avanzamos en edad, queremos salarios cada vez mayores, una casa, un coche cada vez mejores, y toda clase de lujos y aspiraciones.
Cambiar el rumbo, es decir, convencer a nuestra mente de que cuanto menos tengamos será más que suficiente supondrá detener en seco el estrés y la ansiedad por poseer.
De hecho, la práctica vital tendría que llevarnos a esa meta. Imagina a alguien que está feliz y satisfecho con lo esencial (alimento, vestido, refugio y compañía). Difícilmente podría llegar a la insatisfacción, porque lo abundante estará siempre disponible, a diferencia de lo que es escaso.
En resumen, cuanto menos necesitemos mayor será nuestro poder. La estrategia consiste en gestionar nuestros deseos para sentirnos siempre en abundancia. Se trata del poder de la moderación.
«Si quieres hacer feliz a un hombre, no añadas a sus riquezas, si no quítale sus deseos».
(Epicuro)
Epicuro distinguió tres tipos de deseos. Los primeros, naturales y necesarios, como comida, refugio y descanso. Deseos innaturales e innecesarios, comida, vestimenta y posesiones lujosas y caras. Y deseos vanos: poder, riqueza extrema y fama.
Tanto Epicuro como Jung consideran que sólo debemos enfocar en los primeros, necesarios y fáciles de satisfacer, evitando los segundos y terceros, por la dificultad de alcanzarlos y, sobre todo, de mantenerlos.
Si elegimos nuestras necesidades en base a este planteamiento, es decir, con sabiduría, no nos debilitarán. Al contrario, nos fortalecerán. La moderación sirve para frenar nuestros deseos. Y así evitar que nos gobiernen. Incluye modestia y autocontrol. Así, los placeres caros y escasos no nos dominarán.
El poder del agradecimiento
Los humanos tendemos a concentrarnos en lo que queremos y no en lo que tenemos. Esto significa cambiar alegría por deseos. Porque no existe algo más fácil de tener que lo que ya tenemos a nuestra disposición. El problema surge cuando dejamos de valorarlo y lo sustituimos por una necesidad.
Es decir, cuando falta el agradecimiento por lo que ya poseemos surge la infelicidad. Ante el deseo surge la insatisfacción.
Si nos alejamos de lo que no tenemos y nos concentramos en lo que está disponible para nosotros, la felicidad será una ganga. Ser agradecido por lo que tenemos aumenta el valor de lo que tenemos.
Ver el vaso medio lleno es más satisfactorio siempre que verlo medio vacío.
Cuando cambiamos el paradigma de la insatisfacción por la gratitud, el valor de nuestras posesiones aumenta. Apreciar da valor. Y agradecer, satisfacción, felicidad.
El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que intercambias por ello. Siempre que desees algo, podrías preguntarte cuanta cantidad de vida pagarás por ello, cuántas horas de vida, cuánto esfuerzo, cómo afectará a tu bienestar, a tu salud.
Cosas que necesitan poca cantidad de vida a cambio pueden considerarse baratas. Y al contrario.
Si nos concentramos en las necesidades que son baratas y fáciles, seremos abundantes.
Aunque asociamos la deuda al dinero, nuestros deseos también generan deuda con uno de los acreedores más atormentadores y exigentes: la mente.
Cada vez que percibimos que un deseo despierta dentro de nosotros quedamos instantáneamente endeudados. Pues, la sensación de estar obligados a pagar nos encadena. Nos referimos a deudas mentales, no materiales. La mente puede ser nuestro mayor y peor acreedor.
Pasamos de la experiencia de contento sin deudas, en la cual no debemos nada a nosotros mismos, pues no tenemos deseos que necesitan ser pagados, a estar en rojo. Porque tu mente exige que cumplas ese deseo, que pagues tu deuda. Si no lo haces, seguirá tocando tu puerta como un cobrador de deudas hasta que pagues.
Satisfacer deseos naturales (comer, dormir, cobijarse, relacionarse) no es difícil. Las verdaderas dificultades comienzan cuando asumimos deseos a largo plazo que debemos cumplir para sentirnos satisfechos, tantos materiales como mentales o emocionales. Al hacer esto, nos sobrecargamos con un sentimiento de carencia que sólo desaparece cuando ese deseo es realizado, lo que puede dejarnos con una sensación de incompletitud por mucho tiempo.
Por ejemplo, imagina necesitar el amor de alguien que no siente lo mismo por ti. Si no lo aceptas y pasas tus días esperando que esa persona cambie, quedarás endeudado hasta que tu mente cumpla su deseo. Y, si nunca ocurre, la deuda será de por vida.
Podemos generar satisfacción con muy poco. Y viceversa. La esperanza no es una buena estrategia para la felicidad. Aprovechar lo inmediato, pequeño y fácil es mejor camino.
Todo lo que nos irrita en los demás puede llevarnos a una mayor comprensión de nosotros mismos. La psicología minimalista nos ayuda a resolver esos conflictos internos, permitiendo que encontremos paz y abundancia interior.
Cuanto menos deseemos del mundo, más abundante parecerá.
Don Juan, el chamán yaqui mexicano, cuenta a Carlos Castaneda lo siguiente:
—Hay un predador que vino de las profundidades del cosmos y se hizo con el gobierno de nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El predador es nuestro dueño y señor. Nos ha hecho dóciles, nada podemos hacer. Si queremos protestar, él suprime nuestra protesta. Si queremos actuar por nuestra cuenta, nos dice que no lo hagamos… Me he estado yendo por las ramas todo este tiempo, insinuándote que algo nos está manteniendo presos. En efecto, ¡estamos presos!
—Esto fue un hecho muy claro para los hechiceros del antiguo México…Ellos se hicieron cargo de nosotros porque somos comida para ellos, y nos exprimen sin piedad porque somos su alimento. Tal y como nosotros criamos gallinas en los gallineros, los predadores nos crían en corrales humanos, humaneros. Así, siempre tienen comida disponible.
—No, no, no, no —contestó Carlos—. Esto es absurdo, Don Juan. Lo que estás diciendo es monstruoso. Simplemente no puede ser verdad, ni para un hechicero ni para un hombre de la calle, ni para nadie.
—¿Por qué no? —pregunta Don Juan con calma—. ¿Por qué no? ¿Porque te enfurece?… Todavía no has oído todas las alegaciones. Quiero hacer un llamamiento a tu mente analítica. Piensa por un momento y dime cómo explicarías las contradicciones entre la inteligencia de un ingeniero y la estupidez de sus creencias, o la estupidez de su comportamiento contradictorio. Los hechiceros creen que los predadores nos han trasmitido sus credos, nuestras ideas sobre el bien y el mal, nuestras costumbres sociales. Ellos son los que organizan nuestras esperanzas y expectativas y sueños de éxito o fracaso. Ellos nos han dado codicia, avaricia y cobardía. Son los predadores los que nos hacen ser complacientes, rutinarios y ególatras.
—Pero ¿cómo pueden hacerlo, Don Juan? —preguntó Carlos todavía más enfurecido por lo que le estaba diciendo—. ¿Nos susurran todo esto al oído mientras estamos durmiendo?
—No, no lo hacen de esta manera. ¡Esto es una idiotez! —dijo Don Juan, sonriendo—. Ellos son infinitamente más eficientes y organizados que esto. Con el fin de mantenernos obedientes y sumisos y débiles, los predadores emprendieron una formidable maniobra; formidable, por supuesto, desde el punto de vista de un estratega que lucha. Una maniobra horrenda desde el punto de vista de aquellos que la sufren. ¡Ellos nos dieron su mente! ¿Me oyes? Los predadores nos dan su mente, que pasa a ser nuestra. La mente de los predadores es barroca, contradictoria, morosa, está llena de miedo de que la descubran en cualquier instante.
—Sé que a pesar de que nunca hayas pasado hambre… tienes ansiedad de comida, que no es otra cosa que la ansiedad del predador, quien tiene miedo de que en cualquier momento su maniobra vaya a ser destapada y su comida denegada. A través de la mente, que después de todo es su mente, los predadores inyectan en las vidas de los humanos cualquier cosa que les convenga. Y se aseguran, de esta manera, una especie de barrera protectora contra su miedo.
—Los hechiceros del antiguo México no tenían muy claro cuándo apareció [el predador] en la Tierra. Pensaron que el hombre debió de haber sido un ser completo en un momento dado, con profundos conocimientos y unos niveles de conciencia que hoy en día se han convertido en leyendas mitológicas. Después todo parece desaparecer, y ahora tenemos a un hombre sedado.Lo que quiero decir es que lo que tenemos frente a nosotros no es un simple predador. Es muy hábil y organizado. Sigue un sistema metódico para volvernos inútiles. El hombre, el ser mágico que está destinado a ser, ha dejado de ser mágico. Es un pedazo de carne mediocre.
—No le quedan más sueños al hombre que los sueños de un animal que está siendo criado para convertirse en un pedazo de carne: trillado, convencional, imbécil.
(Diálogo entre Carlos Castaneda y don Juan. Las enseñanzas de Don Juan: una forma yaqui de conocimiento).
El libro está dividido en dos secciones. La primera sección, Las enseñanzas, es una narrativa en primera persona que documenta las interacciones iniciales de Castaneda con Don Juan usando tres tipos de plantas psicotrópicas: el peyote, el toloache (Datura inoxia) y un hongo de la familia (probablemente Psilocybe mexicana), y los estados de realidad no ordinaria alcanzados mediante el consumo de dichas sustancias. En la segunda parte del libro, el autor realiza un análisis estructural buscando «revelar la cohesión y contingencia interna de las enseñanzas de Don Juan».
La veracidad de los hechos relatados, al igual que la del resto de la obra de Castaneda, ha sido fuente de polémica, considerándose un caso de engaño para algunos, mientras que para otros se trata de un libro auténtico.
Cronológicamente, es el primer libro de colección de cuatro libros, seguida sucesivamente de una segunda saga de nueve más.
Introducción
El autor relata la manera en la que conoció a Don Juan, habla brevemente del maestro y realiza una reflexión sobre las experiencias vividas durante los cinco años en que fue su aprendiz. Describe las plantas usadas, estados de realidad no ordinaria, poder, objetos de poder y el aliado.
Parte I: Las Enseñanzas
Capítulo 1
Carlos Castañeda pide ser instruido sobre la planta de peyote o mescalito, como lo llamaba Don Juan, quien le señala que “podrá tener en cuenta dicha petición siempre y cuando [Castaneda] poseyera claridad de mente y propósito con respecto a lo que le había preguntado”.
Don Juan pide a Carlos Castañeda encontrar su sitio en el zaguán sintiéndolo con los ojos. Tras horas intentando encontrar su sitio Castaneda finalmente encuentra “el sitio” y “el enemigo”. Don Juan le dice a Castaneda que “[…] estos dos lugares [son] la clave del bienestar de un hombre, especialmente si [busca] conocimiento. El mero acto de sentarse en el sitio propio [crea] fuerza superior; en cambio, el enemigo [debilita] e incluso [puede] causar la muerte”.
Capítulo 2
Se relata la primera experiencia en la que Castañeda consume peyote (conoce a Mescalito). Al intentar Castañeda entender su estado a partir del estado de realidad ordinaria siente deseos de finalizar su proceso de aprendizaje; sin embargo, para Don Juan que Mescalito jugara con Castañeda es una señal de que puede compartir sus secretos con él.
Don Juan le dice a Castañeda que le va a enseñar no solo sobre Mescalito sino también sobre “el aliado”. Mescalito es otra clase de poder, “un protector, un maestro”.
Capítulo 3
Don Juan habla sobre los dos aliados que conoce, «la yerba del diablo» y «el humito». Enseña la preparación de las mezclas alucinógenas y finalmente habla sobre el «hombre de conocimiento» y los cuatro enemigos naturales del hombre.
La «yerba del diablo» (Datura inoxia) es un aliado que en palabras de Don Juan «malogra a los hombres, [ya que] les hace probar el poder demasiado pronto, sin fortificar sus corazones, y los hace dominantes y caprichosos». Don Juan relata que aquel hombre que quiera a la «yerba del diablo» como aliado toma las raíces y las semillas (especialmente estas últimas), dejando las flores, el tallo y las hojas. Don Juan enseña a Castañeda el método de extracción de la raíz de la «yerba del diablo» y le señala que es un aliado que se usa solamente para dar poder.
«El humito» (un hongo de la familia Psilocybe, probablemente Psilocybe mexicana) es un aliado que dice qué hacer, «es un aliado que se utiliza para observar y ver, y una vez un hombre entra en su campo, todos los otros poderes están a su disposición». Es el aliado preferido por Don Juan (quien enseña el uso de la “yerba del diablo” pero no lo recomienda, pues en su opinión solo los brujos ambiciosos y ávidos de acceder rápidamente al poder la utilizan). El “humito” consiste en dos partes, la pipa y la mezcla de fumar. Su preparación debe ser enseñada, ya que es un veneno mortal, y sus efectos tan terribles que solo un hombre fuerte que se ha preparado llevando una vida dura y tranquila puede soportar la más pequeña fumada. El mayor don del «humito» es que lleva a cabo su función sin dañar en lo más mínimo.
Don Juan señala que un hombre de conocimiento es «alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender. Un hombre que sin apuro, sin vacilación, ha ido lo más lejos que puede en desenredar los secretos del poder y el conocimiento». Los cuatro enemigos naturales que un hombre debe vencer para convertirse en un hombre de conocimiento son:
El miedo
La claridad
El poder
La vejez
Capítulo 4
Don Juan habla acerca de Mescalito y Castaneda tiene su segundo encuentro con Mescalito.
Según Don Juan, Mescalito es un protector y un maestro, es un protector para aquellos que «le gustan» aunque también daña a cierta gente porque «lo buscan con la idea de sacar provecho sin trabajar», para aquellas personas que carecen de un aliado Mescalito puede cumplir una función de protección viendo que nada malo le pase a uno. Don Juan señala que cuando Mescalito acepta por completo a alguien se le aparece como un hombre, o como una luz, cuando alguien ha ganado esta clase de aceptación, «Mescalito es constante, ya no vuelve a cambiar después, y algún día incluso puede llevarlo a uno a volar y revelarle todos sus secretos; [sin embargo], para llegar a ese punto uno tiene que ser un hombre fuerte y la vida de uno tiene que ser verdadera, una vida que se vive con la certeza nítida de estarla viviendo, una vida fuerte».
Don Juan y Castañeda realizan un viaje para juntar un poco de Mescalito, Don Juan explica a Castañeda que «[a Mescalito] lo recogeremos solo cuando se nos presente en nuestro camino. Él nos encontrará y no al revés. Él nos encontrara… si quiere». Adicionalmente Don Juan señala que no es necesario beber en esta búsqueda y cuando Castañeda pide si podía encender un fuego Don Juan reacciona como si fuera inconcebible preguntar tal cosa. Don Juan señala que «por esta noche [somos] huéspedes de Mescalito y […] él nos daría calor».
Durante el crepúsculo, Don Juan y Castañeda consumen catorce botones de peyote y Castañeda logra percibir a Mescalito como una entidad antropomórfica y le da a Castañeda la respuesta a una pregunta. Esta señal es vista por Don Juan como una de buen augurio e inician la recolecta de peyote. Don Juan comenta a Castañeda que el protector le puede enseñar canciones que son un vínculo entre ellos, estas canciones deben ser enseñadas por el protector y no deben ser copiadas de otras personas. Así mismo Don Juan señala que el verdadero nombre de Mescalito no puede ser pronunciado más que para llamarlo.
Capítulo 5
Don Juan confiesa a Castaneda que la hierba del diablo no es para él. Castaneda le pregunta que cómo pudo llegar a esa conclusión y Don Juan le responde que las veces que intentó usar la hierba del diablo casi le cuesta la vida, que él pudo haber evitado ese dolor si no se hubiese aferrado. Castaneda le pregunta cuál es la manera para evitar el dolor y Don Juan le contestó que no es algo que requiere de una fórmula ni de ningún procedimiento:
– «Es una manera de agarrarse a las cosas (…) La yerba del diablo es solo un camino entre cantidades de caminos. Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es solo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada. Solo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición. Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que solo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera. Ahora sí la entiendo. Te diré cuál es: ¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Ahora tiene sentido la pregunta de mi benefactor. ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita».
Parte II: Análisis estructural
Aquí es donde el mismo autor analiza los contenidos de la primera parte con el fin de revelar la cohesión interna y la fuerza lógica de las enseñanzas de Don Juan. Para esto compone cuatro conceptos como unidades principales:
Hombre de conocimiento
Un hombre de conocimiento tenía un aliado
Un aliado tenía una regla
La regla se corroboraba por consenso especial.
Estas cuatro unidades se componen a su vez de ideas subsidiarias y así la estructura total compone todos los conceptos significativos hasta el momento en que abandonó su aprendizaje.
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